A través de la fe (en el dinero) se llega al Paraíso (fiscal) (III)

By James Milton Tillman

Ahora que está tan de moda la globalización, vamos a hacer lo propio con nuestras deducciones y vamos a pensar globalmente.

Existen indicios razonables, como hemos visto hasta ahora, de que el dinero no representa la riqueza que hemos generado, y que mucha parte de él sobra (a ver quién es el guapo que lo destruye). Del mismo modo podemos pensar que el dinero que hay en los paraísos fiscales, no está físicamente representado, primero porque solo un 3 % del dinero que existe en el mundo está impreso y segundo porque llevar a una isla 20 billones de euros o dólares es harto complicado, y muy arriesgado. Si el paraíso está en Suiza, Mónaco o el Vaticano, podría ser factible (y de hecho lo es). Así que el dinero de los paraísos fiscales está en los discos duros de los ordenadores, en forma de de ceros y unos. Entonces, ¿cómo ha llegado allí? La respuesta es aterradoramente sencilla, desde nuestro sistema financiero, desde nuestros bancos. Ejemplifiquemos el asunto.

Soy un narcotraficante, vendo al menudeo en Madrid, y recojo de la calle todos los meses un millón de euros en billetes de 20. Lo primero que hago es cambiarlos por billetes de 100 o 500 (seguramente aquí hay otro negocio), los meto en una maleta y me los llevo a un banco de Gibraltar, porque allí tengo una sociedad abierta llamada Investment Technology 2000. A partir de que el dinero entra en contacto con una entidad financiera, y lo ven con sus propios ojos, ese dinero deja de ser importante físicamente para serlo virtualmente y entrar en el circuito de internet y viajar libremente por el mundo en forma de ceros y unos. A continuación el dinero físico se vuelve a poner en circulación y volvemos a empezar. Resultado, un disco duro en las islas Caimán registra una transacción de un banco europeo que certifica que ese dinero existe, a cambio de una comisión. Y el ordenador de las islas Caimán, empieza a echar humo, y pronto hay que hacer una ampliación de memoria. Sin embargo en las islas Caimán no hay ni un billete, ni un cajero, y muy probablemente ni una sucursal. Incluso el propio banco europeo o americano, se puede inventar todo el tinglado.

Aparentemente es fácil sacar dinero a un paraíso fiscal, lo que es más difícil (no mucho, aunque cada día más) es volverlo a introducir en el circuito legal. Ahora vienen las preguntas para que penséis un poco:

¿Por qué es tan fácil sacar dinero?

¿Por qué el sistema financiero promueve sacar dinero a un paraíso fiscal?

¿Qué sucede con el dinero que no representa riqueza?

¿Tiene valor el dinero de los paraísos fiscales desde una perspectiva global?

¿Qué ocurriría si todo el dinero en paraísos regresara a casa?

¿Será realmente posible que sobre dinero?

¿Es posible que los paraísos fiscales, solo existan en los discos duros de algunos ordenadores de bancos de nuestro sistema financiero legal?

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