El arte de defender lo indefendible I (El foie)

By James Milton Tillman

La drapetomanía se definió como una enfermedad propia de los esclavos negros que se manifestaba como una tendencia irrefrenable a tratar de escapar de sus dueños. Samuel A. Cartwright el médico lumbreras que se dio cuenta de la existencia de tal enfermedad advirtió: “Con las ventajas de un consejo médico adecuado, si se sigue estrictamente, este comportamiento problemático de escaparse que presentan muchos negros puede prevenirse por completo” como vemos intentar defender lo indefendible no es un asunto nuevo.

En esta vida uno puede tomar partido por lo que más le apetezca, he observado que no solamente es exclusivo de los políticos la capacidad de poder defender cualquier postura, ¿quién no se ha sentado delante de un televisor a escuchar una tertulia política y tras prestar atención a alguno de los participantes y convencerte con sus argumentos le ha seguido en su intervención otro de signo contrario que al poco te ha hecho tambalear de lo que un minuto antes dabas por seguro e inamovible?

No solo los políticos tienen esta habilidad, también los científicos, mentes entrenadas de gran cociente intelectual y de prestigio intachable nos hacen partícipes de posturas absolutamente contrarias con argumentos irrefutables. Este sutil y refinado arte de confundir al personal es muy útil y sirve para que, quien lo sabe utilizar, afiance su postura en postulados que los demás le atribuyen por pertenecer a determinado grupo. Así por ejemplo personas brillantes que están en determinadas ideologías son esclavos de los dogmas que se les atribuyen, y tienen que subyugar su pensamiento si quieren permanecer en ese grupo. En líneas generales, no puedes ser de izquierdas y estar en contra del aborto o de derechas y a favor, por ejemplo.

Por otra parte, uno no puede tener criterio a cerca de todo, y de vez en cuando te ves en situaciones improvisadas defendiendo actitudes que simplemente por oposición al contertulio que tienes en frente, eres capaz de argumentar al menos con la misma solidez que tu rival, aunque más tarde te convenzas de que lo que has dicho no es lo que realmente te gustaría pensar. Así llegamos al tema que nos ocupa, el arte de defender lo indefendible. Es este un tema muy peliagudo, puesto que si adoptas una determinada postura, se exige que la extrapoles a todo lo que te rodea. Si dices que no al maltrato animal en determinados festejos, enseguida la otra postura te arroja hacia las granjas de pollos, vacas y cerdos utilizados para la comida humana, lo que te obliga a admitir un doble rasero en tu pensamiento, quedándote como única alternativa convertirte en vegano y entonces serán los científicos carnívoros los que se encargarán de aportar argumentos con los que derrumbar las solidas defensas de aquellos que defienden una vida sin sufrimiento.

Que el ser humano es omnívoro, es un hecho. Que el ser humano es capaz de evitar la ingesta de carne, es otro hecho. Doscientos mil años comiendo carne y sacrificando animales no se apartan tan fácilmente de nuestro camino, pero hay algo de irracional en obtener placer a cambio del sufrimiento gratuito de los demás, pero basta de palabreo y vayamos al grano.

A mucha gente le gusta el foie de pato, yo estoy entre ellos, pero saber cómo se produce me ha convencido para sacrificar mi paladar en pos de una vida mejor para ellos (los patos). Al fin y al cabo no solo de pan vive el hombre, y cuando vas a la cama a dormir, a poco reflexivo que seas, se aparece Pepito Grillo y comienza a revolver en tu cerebro con la delicadeza de un erizo en una fiesta de globos. Se fuerza al animal (al pato) a comer varias veces al día, introduciéndole un tubo metálico de 20 a 30 cm por la boca hasta el estómago, lo que le produce una esteatósis hepática, (inflamación del hígado), que es lo que luego nosotros nos comemos. Describir con pelos y señales la vida de un pato dedicado a la producción de fuagrás sería bastante desagradable, y no es este mi propósito, el que quiera saber el sufrimiento real de estos animales, lo tiene muy fácil. Está claro que podemos mirar hacia otro lado, echar mano de la tradición, de la economía (miles de puestos de trabajos que produce esta industria), o del placer que nos provoca su consumo, para así justificar su existencia. Pero el ser humano está llegando a un punto de su evolución que supera comportamientos de instinto animal y comienza a exigir de una forma generalizada, si al menos no se puede impedir el sacrificio, evitar el sufrimiento.

Comenzar a hablar de ética de los alimentos, principalmente en la escuela, nos vendría muy bien sobre todo para construir una sociedad más justa e igualitaria.

La religión judía lleva aplicando su ética de los alimentos, que ellos llaman cashrut, hace miles de años, que no es otra cosa que una serie de preceptos derivados de la Torá y siempre en concordancia con los criterios bíblicos recogidos en el libro del pentateuco llamado Levítico. La etiqueta Casher es como una especie de marca que define exactamente al producto como respetuoso con los preceptos de la religión judía. No voy a entrar a analizar lo que los judíos pueden comer o no, pero sí me interesa un apartado dentro de todo este procedimiento que es importante y referente al sufrimiento de los animales al ser sacrificados para su consumo. Estos deben de ser muertos por el shojet que debe de utilizar cuchillos debidamente afilados y aplicar un corte perfecto en el cuello con el propósito de que el animal padezca lo menos posible.

En definitiva hay algo malvado en la producción de foie, que entra en contradicción con lo sabroso que está, y que deberíamos sopesar en nuestra balanza de la ética (cada uno tenemos la nuestra) y que en mi caso hace que ésta se incline hacia el no consumo, no sólo de foie, sino de productos obtenidos con métodos de producción que rayan el sadismo, abogando claramente por leyes que limiten el sufrimiento que se puede infligir a un ser vivo con sistema nervioso, sobre todo cuando la tortura está dirigida exclusivamente para satisfacer un paladar sibarita.

Mañana hablaremos de los toros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s