“Me libre Dios de los payos buenos, que de los gitanos malos ya me libro yo”

Todos hemos asistido al tratamiento mediático del llamado caso del “Ángel rubio”. Una adorable niña rubia con ojos azules, fotografiada con sus manitas llenas de lodo, lanzando un grito silencioso de ayuda a todo aquel que pudiera verla. Para más inri, se ha proyectado en todas las cadenas un video del angelito siendo forzada a bailar, para que los crueles padres raptores pudieran enriquecerse a costa de la compasión que despertaba tan enternecedora imagen. Los gitanos que la habían raptado, seguramente lo hubieran hecho en alguna urbanización de lujo, en Noruega, o Finlandia (cuna de los rubios), y mediante una poderosa organización de gitanos-traficantes, haber pasado al circuito internacional de trata y comercio de niños. Dejando a unos padres (como Dios manda, altos, rubios y con ojos azules, y limpios) totalmente destrozados en su dolor, certificando de una vez por todas que los gitanos son malos y que este mundo estaría mejor sin ellos ya que han pasado de robar gallinas a robar niñas.

Los padres adoptivos se cansaron de decir que era una niña que la había abandonado su madre, y que ellos la habían recogido para criarla y no dejar que muriese en el desamparo. Palabra de gitano.

¿Pero quién va a creer a un gitano mugriento? De entrada los padres raptores, al trullo. Todo gitano es culpable “a priori”.

Inevitablemente la hemos asociado al caso de Madeleine y hemos imaginado, como entraba un mangaranas gitano por la noche e introducía a la pequeña Mc Cann en un saco.

Pero hete aquí que ha llegado el Sr ADN, y ha corroborado la historia, con pelos y señales, de los ahora presuntos raptores (siguen siendo gitanos). (¡Cuánto mal esta haciendo el ADN!)

Los padres (biológicos) del angelito rubio, tienen diez hijos más, la mitad con las mismas características. Quienes hemos imaginado a los posibles padres antes de ver la fotografía de los auténticos, nos hemos llevado una gran desilusión. Yo imaginaba a la madre como a Brigitte Bardot en sus tiempos juveniles y al padre al boxeador ruso que se enfrentó a Rocky Balboa. Un auténtico chasco.

En fin, hagamos recuento de víctimas.

Primero: la niña, una pobre inocente, abandonada por su madre biológica muy posiblemente debido a la falta de recursos económicos, acogida por otra familia de gitanos que no tienen nada que envidiar a quienes se la dieron en adopción.

Segundo: La madre de la niña, con diez hijos más y sin recursos, embarazada desde que tiene uso de razón y en unas condiciones vitales que rayan lo inadmisible. (Yo soy incapaz de juzgarla).

Tercero: nosotros, los observadores, los lectores de los periódicos, los consumidores de medios de comunicación mediocres. Dispuestos a creernos todas las noticias que corroboren nuestros prejuicios. Afirmando nuestra creencia del mundo justo y prejuzgando constantemente lo que desconocemos, por miedo.

“Me libre Dios de los payos buenos, que de los gitanos malos ya me libro yo”

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Dos carreras y un Master

A estas horas de la película, todo el mundo sabe que la cosa esta mal. El trabajo escasea y el cambio que se está produciendo en la sociedad va encaminado a buscarse las alubias uno mismo, y eso de trabajar para otros parece que irremediablemente está desapareciendo. Es más que probable que todos terminemos siendo autónomos, y eso de por cuenta ajena quede relegado a los servicios que prestan los estados y no en todos los casos.

    Las carreras que ahora se están impartiendo en las universidades es más que probable que dentro de diez años no sirvan para nada, el nuevo modelo productivo en el que nos vemos envueltos requiere una transformación constante de tu formación, de tal manera que ya no estoy en el punto A y llego al B y me tumbo a la bartola porque me merezco un puesto de trabajo gracias al esfuerzo realizado. Más bien la educación y la preparación se exige ya de una manera transversal. Hay que volver al Renacimiento y dominar varias artes si quieres ganarte la vida dignamente.

       Hace poco saltó la noticia de un chico que se quejaba de que tenía dos carreras y un Master y se encontraba trabajando de camarero e incluso alguna vez limpiando retretes. Desde luego yo no soy quién para quitar ningún mérito a nadie en cuanto a su formación (no conozco de nada a ese chico), pero además de la crisis seguramente el pensar que por tener una carrera o dos, en este mundo que se nos echa encima, vas a tener un puesto de trabajo, es bastante ingenuo. Sobre todo cuando las carreras que tienes son de periodismo y publicista (ambas bastante “buscate la vida”)

   Yo tenía un amigo, y no es mi intención hacer agravios comparativos, que de joven era gilipollas, fue a la universidad y estudió una carrera y ahora de mayor es un gilipollas con carrera.

    El que piense que estudiar una carrera, hoy en día, le va a garantizar éxito en su periplo vital, que se lo haga mirar.

      Eso de leer cosas en un libro, memorizarlas y volcarlas en una hoja de examen, ya no tiene más mérito que el de una buena memoria y algo de dedicación.

    Este mundo de internet ha democratizado la valía de cada persona, y ya no hay peros que valgan. Así que toca trabajar para uno mismo, que es la única forma de no engañar a nadie (salvo a ti).

    Si eres astronauta, es probable que estés obligado a trabajar por cuenta ajena, pero si eres periodista o publicista y además sabes perfectamente inglés si no eres capaz de  ganarte la vida, es muy posible que te hayas equivocado al elegir profesión. Cambia, estás a tiempo, e intenta por todos los medios trabajar en algo que te guste, de lo contrario tu vida poco a poco se convertirá en un infierno y los días se escabullirán como arena seca entre tus dedos.