Amar España

Esa sensación que algunos transmiten desde el extranjero, diciéndonos constantemente lo mal que está España, los parados sin futuro, comedores sociales rebosantes, crisis de instituciones, políticos corruptos. Una especie de yo me he ido de allí y tú deberías de hacer lo mismo, vives en una basura sin solución, es una actitud que no comprendo muy bien. Es duro tener que dejar tu país para  ir a buscarte las alubias a otro, sin duda. Pero si además añades resentimiento y odio tiene que ser mucho más duro todavía. Es cierto que en España los comedores sociales están llenos, pero también es cierto que atienden a todos. Es cierto que los políticos dejan mucho que desear, pero los elegimos nosotros y los vamos a cambiar de eso no tengo la menor duda. Es cierto que estamos en crisis, pero estoy convencido que entre todos vamos a salir de ella. España tiene un defecto que es a la vez su mejor virtud y es que está llena de españoles.  Y puede que el español sea pirata, pendenciero e inventor de la picaresca, pero también es fuerte, creativo, inteligente y luchador y como se viene demostrando somos uno de los pueblos más solidarios del planeta. Mi familia es una familia en parte de emigrantes, ¿Quién en España no conoce esa sensación? Después de la guerra mucha gente se tuvo que ir a trabajar afuera para dar de comer a sus hijos y buscar un futuro mejor, pero otros se quedaron y las pasaron putas, tanto o más que los que se fueron, pero nunca oí hablar mal de España a mi familia que estaba en Francia y mucho menos de los españoles. Muchos volvieron, otros se quedaron pero todos amaron y aman a España. Nosotros somos España los de fuera y los de dentro.

Feliz Navidad: Checkpoint

Ya han pasado más de 2.000 años desde que el arcángel San Gabriel se apareció a José de Nazaret para advertirle que huyera a Egipto, puesto que Herodes se había empeñado en acabar con la vida de su hijo. Junto con su esposa María y su vástago Jesús, montados en un burro, hicieron el largo camino hacia tierras faraónicas. En cuanto Herodes murió, de nuevo el arcángel se apareció (recordemos a los más jóvenes que no había móvil) y ordenó a la familia regresar a casa, lo cual hicieron sin demasiadas dificultades.

Muy distinta hubiera sido la cosa hoy, es posible que en Egipto hubieran encontrado problemas de visado, los judíos no son bien recibidos en ese país, pero si por empeño divino lo hubieran conseguido, los verdaderos problemas los iban a encontrar en el camino de regreso. Tal vez se vieran obligados a utilizar alguno de los numerosos túneles que unen Egipto con Israel, eso si, debidamente camuflados, ya que los túneles son para uso exclusivo de los palestinos (nada que ver con los judíos). Bueno supongamos que consiguen atravesar la frontera de regreso a través de un túnel, se encontrarían en Gaza (tierra hostil para un judío) así que rápidamente deberían de cambiar de vestimenta y ponerse el turbante el señor José y la Hijab la señora María, además de no soplar la comida y comer con la mano derecha (*consúltese  manual del buen camuflaje palestino). En algo estarían de acuerdo los dos bandos, ninguno puede comer cerdo, así que no podrían utilizar el viejo truquito de ofrecer jamón de jabugo para descubrir infiltrados. Después de las tribulaciones por tierras palestinas parece que al fin, y a través de otro túnel, llegarían a Israel. Pero cuando parecía que todo había terminado y justo antes de entrar en Jerusalem, nuestros salvadores se encontrarían con un muro de enormes dimensiones impidiéndoles el paso, evitando así su encuentro con la historia. No les quedaría más remedio que atravesar alguno de los checkpoints controlados por el ejército judío, otrora de Herodes, y más vale que tuvieran los papeles en regla. En fin. Así somos. Feliz Navidad.

Séneca: Sobre la felicidad

Nuestra tertulia literaria de los viernes se ha basado esta vez en una obra de Séneca titulada, “Sobre la felicidad”. Es el tema de la felicidad, en estos tiempos, un tema candente.

Séneca fue además de filósofo, político y escritor, el tutor de uno de los emperadores más sátrapas que padeció el imperio Romano, me refiero al bueno de Nerón. Séneca fue condenado a la pena capital por tres emperadores, a saber; Calígula, Claudio y por último su propio discípulo Nerón, que fue el que consiguió su muerte.

Considerado como uno de los exponentes del pensamiento estoico, a pesar de sus ideas, fue un hombre inmensamente rico, condición que ha sido aprovechada por sus detractores para acusarle de hipocresía en tanto en cuanto en sus escritos promovía una existencia de austeridad y en su vida se rodeaba de comodidades y riqueza.

Que duda cabe que leyendo el libro, en forma de ensayo, las acusaciones quedan rebatidas en varias partes del mismo con expresiones como “No se ha condenado a la sabiduría a ser pobre” o “la riqueza no es un bien pero se ha de poseer” Aunque los primeros cristianos Tertuliano y Quintiliano se sintieron atraídos por el estoicismo, este fue silenciado durante siglos hasta que Calvino, Erasmo, Juan luis Vives o el mismísimo Montaigne lo rescataron, llegando a influenciar a filósofos como Descartes y Kant.

Todo el libro, rezuma un alegato en contra del placer, llegando a decir que “el placer debe de ir a la par de la virtud” “la virtud no se busca por el placer, sino que este se obtiene por añadidura”.

Si bien se afana en separar virtud de placer, también nos hace notar que el epicureísmo ha sido mal interpretado, que tiene mala fama, y que algunos se entregan a la sensualidad y al vicio no impulsados por Epicuro sino que esconden su corrupción en el seno de la filosofía acudiendo donde oyen hablar de placer.

Séneca no esboza ninguna fórmula de la felicidad, pero sí nos apunta unas líneas generales por las que transcurrir para que podamos ser felices.

Mantener el alma sana y en constante posesión de su salud.

Enérgica y ardiente, magnánima y paciente, adaptable a las circunstancias, cuidadosa sin angustia de su cuerpo y de lo que le pertenece, atenta a las demás cosas que le sirven para la vida, sin admirarse de ninguna.

Se inconmovible incluso contra el mal que procede del bien; de modo que, en cuanto es lícito, te hagas un dios.

¿Qué le puede faltar al que está exento de todo deseo?

Amén.

Juego, putas y farlopa

No hace falta ser un as de los negocios para que a cualquiera que le dejen poner un chiringuito donde se juegue al poker , con un par de putas  en la entrada y un camello en el baño, no amortice su inversión en quince días. Pero si además de eso permites fumar, el negocio está más que asegurado. No obstante el octogenario señor Adelson, al parecer (yo no he visto el contrato), exigía que si la inversión no era rentable, el Estado Español le devolviera el dinero. Y digo yo, ¿para qué queremos al americano? Con sus condiciones este socio listillo se ha convertido en más que prescindible.

La crisis y la falta de trabajo nos lleva a pensar que cualquier negocio es bueno con tal de que palíe esta situación económica tan desastrosa que padecemos, pero se me ocurre que un macro casino como el que querían montar en Madrid, no iba a ser otra cosa que un sacaperras de muchos españoles, y que los pingües beneficios que el juego con sus “accesorios” proporciona a quién posee licencia para explotarlo (en este caso los americanos) se iban a largar al otro lado del atlántico o sabe Luke Sky Walker hacia donde.

Si queremos construir un mundo nuevo, una sociedad nueva, se me ocurre pensar que el juego no será uno de los pilares en los que se ha de sustentar. Invertir en educación, en investigación en nuevas tecnologías se que no produce los beneficios tan inmediatos como el abrir una ruleta o una mesa de black Jack, pero sin duda proporciona salud y bienestar a las sociedades que lo practican.

No quisiera que mi posición se interpretara como un puritano haciendo cruzada contra el vicio y la corrupción, pero francamente juego, putas y farlopa es una fórmula que no requiere mucho cerebro, solo una licencia.

Cómplices

He de confesar, que hace muchos años que la televisión dejó de tener relevancia en mi vida, y con la llegada de internet, mis fuentes de información han variado en gran medida. Eso si, cuando estoy comiendo, en contra de lo que siempre he defendido, veo la tele, la ruleta de la fortuna y espero a que Arguiñano cuente su chiste, y hasta ahí es todo mi contacto con ella. Pero que no vea la televisión no significa que no esté al tanto de lo que sucede en ella, y acaba de saltar la información de que las productoras televisivas van a hacer caja (ya lo están haciendo) con el asesino de las niñas de Alcácer (entre otros). Cualquiera que tenga dos pequeñísimos dedos de frente piensa que la ética en dichas productoras, brilla por su ausencia, y que a la hora de hacer negocio no importa con quien ni a costa de quien. Pero si hay algo claro en este mundo que vivimos es que si alguien es capaz de vender algo no se debe a otra cosa que a la disposición de otro a comprarlo. Ya no planteo que las empresas que se anuncian en esos programas retiren su publicidad, o que haya leyes que impidan a un asesino publicitarse, simplemente hagamos un sencillo gesto que sólo requiere el suave movimiento del dedo gordo en nuestro mando a distancia, y cambiemos de canal. Viendo o escuchando las desventuras de ese impresentable nos hacemos, en cierta manera, cómplices de su crimen.

Ser minusválido en la ciudad inteligente; reciclaje empático

En referencia al acceso al Palacio de la Magdalena

Ser minusválido, añade dificultades a este periplo vital que llamamos existencia. El minusválido tiene que lidiar día a día con las barreras físicas que los diseñadores de nuestro entorno han decidido colocar a modo de carrera de obstáculos en un mundo excluyente y exclusivo en el que las minorías cuentan muy poco. Es fácil imaginar, a nada que te esfuerces, los inconvenientes que acechan la vida de alguien que tenga movilidad reducida, ceguera, sordera o cualquier otro impedimento físico o psíquico que dificulten el uso adecuado de los servicios públicos. De tal manera que un minusválido se lanza a diario a la calle con la incertidumbre que produce no saber con qué nuevo impedimento se encontrará, eso si, acompañado de la resignación adquirida tras años de padecimiento.

Ahora bien, supongamos que en nuestra ciudad inteligente, hemos sido capaces de derribar todas esas barreras y obstáculos que entorpecen, lo que debería ser un derecho natural de las personas a moverse y comunicarse libremente, y que vivimos en un mundo adaptado a las necesidades de todos (se que es mucho suponer, pero intentémoslo). En esta ciudad ideal que acabamos de construir con nuestra poderosa imaginación todo funciona de maravilla, (incluso nadie se extraña de que un ciego con su perro lazarillo esté en un restaurante), hasta que de pronto nos encontramos con el “homo garrulus” imbuido en la paupérrima autoridad que otorga un uniforme, y como por arte de magia construye la mayor de las barreras entre dos seres humanos, y carente de cualquier educación, conocimiento básico de las normas o sencilla empatía, impide que un minusválido acceda a un determinado lugar por el absoluto desconocimiento de las leyes. Apareciendo así la mayor de las barreras sustentada en la ignorancia de quien la construye.

En nuestra ciudad inteligente, esa barrera es muy difícil de derribar. ¿Tendremos que soportar a todos estos mini dictadores ignorantes hasta que se jubilen? O por el contrario ¿habrá que dar un curso de reciclaje empático a los funcionarios públicos para que adquieran conocimientos esenciales en la convivencia diaria y en especial acerca de la relación con la gente minusválida?

En fin, arrieros somos, y en el camino nos encontraremos.