Woody Allen

Hace tiempo que intento separar la vida privada de los artistas de su obra, pero cada día es más difícil. Me gusta mucho como canta Isabel Pantoja, pero al escuchar las noticias que llegan de su comportamiento fuera del escenario uno se desanima en cierta manera, y ese halo de perfección, que sin querer se atribuye a quien uno admira, se viene abajo. Discernir entre lo que es verdad y lo que no lo es se encuentra en ese conjunto de tareas que casi son imposibles de llevar a buen fin. Cuando acusaron a Michael Jackson de abusar de niños, algo de su arte se perdió o al menos se enturbió. ¿Qué ocurrió en realidad? Solo los que lo vivieron sabrán con certeza qué pasó.

El maltrato y abuso de niños tiene que estar perseguido y penado con la mayor dureza en las leyes, nadie lo pone en duda, y ya puede ser alguien anónimo en un poblado marginal en cualquiera de los cinco continentes, o el mejor y el más famoso de los humanos del planeta, haya hecho lo que haya hecho, tanto como si ha descubierto una cura contra el cáncer o ha erradicado la pobreza del mundo, da igual, no tiene perdón. Cuando creímos que Michael Jackson era un pederasta que con dinero conseguía acallar a sus víctimas, pensamos que en América con pasta se podía hacer lo que quisieras. Más tarde y con el paso de los años, algunos niños (no todos) ya adultos de quienes Michael había abusado, confesaron que todo había sido un montaje para sacarle dinero al artista. Te lo puedes creer o no, pero siempre te quedará la duda. Manipular a un niño es muy fácil, y crearle recuerdos también.

Gandhi tenía la costumbre de dormir con niños, decía que lo hacía para probar su fortaleza de espíritu. Algunos de sus seguidores más cercanos dejaron de serlo al conocer ese “hábito” en su vida. A mi personalmente ese tipo de pruebas que hacía el mahatma no me parecen muy adecuadas, imaginemos por un momento que dichas pruebas no le hubieran salido bien. Los experimentos en casa y con Coca-Cola. Detrás de las obras de Wagner, estaba el propio Wagner que era un antisemita recalcitrante, pero pocas personas no se conmueven escuchando el Anillo del Nibelungo.

Woody Allen decía que al escuchar a Wagner le daban ganas de invadir Polonia, y ahora resulta que su hija le acusa de haber abusado de ella reiteradamente cuando tenía siete años. Sea verdad o no lo sea la niebla de la duda se inmiscuye en nuestra admiración.

Se convierte la sospecha en un arma poderosa. Todos recordamos el caso Wanninkhof, todavía hoy, después de haber encontrado al verdadero responsable de su muerte, hay gente que considera a Dolores Vazquez culpable.

¿Cómo podemos admirar a alguien que está embadurnado con la duda? No lo se. Tal vez tomando partido y negando la mayor, pero corres el riesgo de estar apoyando indirectamente a un criminal. Así que lo mires por donde lo mires, es una putada. Si lo de Woody Allen es verdad, tendría que estar en la cárcel, y la pobre víctima arropada. Si es mentira, quien indujo a la víctima a mentir tendría que estar en la cárcel, y la pobre víctima arropada. En todo caso a Woody Allen ya no se le mirará como hasta ahora. Todo ha cambiado.

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