La fe no mueve tantas montañas

La verdad es que medio siglo en este mundo ha hecho que mi capacidad de asombro se temple. Y es por eso que puedo decir, que no me he extrañado al leer la noticia de que un predicador de EE.UU. más concretamente de  Kentucky,  habitualmente intenta evangelizar a sus feligreses demostrando que Dios está con él, lo cual no sería una primicia si para dicho fin el cura no utilizara  un puñado de serpientes de cascabel y las exhibiese delante de sus feligreses restregándose con ellas toda la cabeza. Recordemos que en el imaginario cristiano la serpiente es el Demonio.

     Me figuro que los pobres incrédulos al contemplar al predicador, crean que realmente Dios bendice con sus dones al temerario pastor y por consiguiente todo lo que emana de su boca viene directamente del cielo. Palabra de Dios. Y a continuación aflojar el bolsillo con entusiasmo y generosidad cristiana o facilitar el número de su tarjeta Visa.

           De su peculiar manera de predicar no le apartó el pequeño incidente en el que una de sus feligresas en 1995, Melinda Brown, madre de cinco hijos, murió tras recibir una mordedura de una de las serpientes del cura, presiento que al aproximársela a la buena señora para demostrar algún tipo de fe.

          Ahora de nuevo en 2014, casi veinte años después, el problema ha renacido en una de sus celebraciones. Una de las serpientes cascabel que habitualmente le acompañan en sus representaciones, o bien porque ese día Dios no la advirtió, o tenía otitis o simplemente porque le dio la gana, le lanzó al práter un mordisco que le puso mirando para Alaska (lo que aquí sería Cuenca).

           El buen pastor, creyendo en una interpretación literal de la Biblia  (Marcos 16, v15-18) que dice “los que predican por el mundo tomarán las serpientes y si bebieren algo mortífero no les hará daño alguno”, se negó a recibir ayuda médica y el consiguiente antídoto. Al poco la palmó.

          Eso de la fe está muy bien, pero tiene un límite y ese límite no es otro que la razón. La fe puede que mueva montañas, pero no contraviene las leyes naturales. Así que si tu Dios te dice a través de algún libro mágico que la ley de la gravedad no existe, te aconsejo que leas a Newton antes de tirarte por el balcón para comprobarlo. Amén.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s