¿La monogamia se extingue?

Los hombres después de experimentar un orgasmo tenemos lo que se llama periodo de latencia, que no es otra cosa que la imposibilidad de tener una nueva erección mientras dure dicha latencia. Cuando eres joven, el período de latencia es más que breve, con la edad, es decir haciéndote mayor, ese periodo de latencia cada año es más largo, y pasa a ser de horas a días. Además de la edad hay otros factores que casualmente la acompañan, por ejemplo alguna enfermedad, problemas mentales, consumo de drogas, alcoholismo, tabaquismo, anfetas, hipoteca, suegra mandona y un largo etcétera.

Os estaréis preguntando para qué cuento todo este cúmulo de calamidades a las que tarde o temprano todos nos tendremos que enfrentar. Pues bien este problema de la latencia, que se controla bastante bien llevando una vida sana (que muy pocos llevan) y teniendo una pareja guapa (sin palabras) los psicólogos dicen que se reduce a la mínima expresión si se cambia de pareja, es decir que vuelves a tener una erección al minuto si a quién te ponen delante es a la amiga de tu mujer. Y digo yo, para esto no hay que estudiar mucho.

Sólo el sentimiento de culpabilidad podría interponerse entre tu latencia, tu mujer  y su amiga, y echaría todo el plan por la borda.

Yo no soy crítico con la monogamia, a estas alturas de mi vida sería un poco cínico hacerlo, pero hemos unido amor y sexo en un coctel indigerible. La monogamia trae infidelidad, destrucción de la familia (*el concepto de familia se sustenta en la monogamia) aburrimiento, desesperación, muerte sexual.

Por otro lado la monogamia en un principio te aporta seguridad sexual y emocional, ciertas garantías de paternidad y es producto del autocontrol, pero no está muy claro que para todos los individuos sea recomendable, es más, para muchos es perjudicial y acaba en ruina económica y drama de sus parejas.

Lo que acrecienta el problema es que el hombre quiere ser polígamo pero que su mujer sea monógama, y esa es la verdadera razón por la que la poligamia no se instaura directamente en la sociedad. (Esa y algún principio bíblico)

El ser humano lleva como tal, doscientos mil años en este planeta y hace solo trescientos que se casa por amor como una aspiración legítima en busca de la felicidad, aparecida con la ilustración.

La fidelidad estricta tal vez sea una aspiración muy noble, pero es bastante irreal con tendencia a desaparecer. Acusar es muy fácil, pero resolver situaciones y problemas requiere cierta actitud que de momento está oculta bajo la manta de la falsa moral.

A la pregunta que reza en esta entrada ¿La monogamia se extingue? mi respuesta es, “no se puede extinguir algo que no existe”. Vivimos en una sociedad que tiene como precepto la monogamia pero en la práctica  esta es temporal, el cambio de pareja cada día que pasa es más habitual. Varios matrimonios, amantes y chicas y chicos de la vida alegre ponen de manifiesto una realidad que se trata de ocultar. El barniz exterior de nuestras relaciones puede que sea monógamo, pero si rascas un poquito enseguida aparece la poligamia. En fin, cést la vie, que dicen los franceses.

 

Todo paraíso tiene su serpiente: El poder del No

Con frecuencia el SI se corresponde con una actitud sumisa. Parece que nos da miedo decir NO, quizás por las consecuencias que se puedan desprender de una negativa. Sin embargo el NO, tiene un gran poder, sobre todo es liberador, y en cierta medida evita que hagamos cosas que en realidad no queríamos hacer.

Decir NO, es una habilidad social que si no la usas con la frecuencia requerida puede que tu salud emocional se vea alterada y termines con un ataque de ansiedad o bien asaltando el frigorífico a las tres de la mañana o en los huesos por una anorexia bulímica.

La asertividad se puede manifestar a través de la negación, y de esta forma expresar claramente tus pensamientos, sentimientos y emociones, ganando respeto ante los demás.

Si llevas un SI escrito en la frente es muy posible que te tomen por el pito de un sereno.

Si careces de la fuerza necesaria para decir NO, quizás por un sentimiento de culpa, ten muy en cuenta que tu dignidad se tambaleará.

Si quieres ver la importancia que tiene el NO, haz un poco de memoria y piensa en esas situaciones en las que no lo utilizaste y en qué desembocaron.

El NO es el poder de la personalidad, establece límites a los demás y si no lo utilizas sufrirás un asalto directo a tu vida y lo que es peor a tu corazón.

Puede que el NO cierre las puertas a los demás, pero por cada NO que cierra una puerta a los otros, se abren tres para ti.

Ahora que está de moda el dedicar un día internacional a las cosas importantes, propongo que establezcáis un día internacional del No propio. Cualquier mañana os despertáis y dedicáis todo el día a responder con un No a las solicitudes de los demás, ya veréis que gusto da, pero tened cuidado y dosificarlo o acabaréis en el lado oscuro. Todo paraíso tiene su serpiente.

 

Los rabinos ya pueden chupar tranquilos, la ley les ampara

Uno se pregunta qué extraño dios obliga a circuncidar a un niño recién nacido, y la respuesta no puede ser más sencilla, ninguno. Al parecer fue el dios de los judíos (el del antiguo testamento) quien ordenó a Abraham circuncidar a los varones de su casa. Todo vuelve a emanar de la imaginación del ser humano, aunque es incomparable con la ablación que se les practica a las niñas en algunos lugares del mundo, parece haber una fijación por parte de la chamanería religiosa con los genitales de los niños. Aunque la ceremonia del Brit Milá, que llevan a cabo los judíos, es una tradición fundamental en su religión, también los musulmanes la practican (la circuncisión).

Yo no soy especialista en ritos judíos, los cuales son numerosos, pero cuando se realiza la ceremonia del Brit Milá, al octavo día de haber nacido, tras recortar el prepucio de los neonatos, los mohel (circuncidadores) chupan el pene del recién nacido, en un ritual que requiere tal práctica.

Cuando a Toulouse Lautrec  una señora, que estaba observando uno de sus cuadros en el que se representaba una mujer a medio vestir delante de un caballero, le espetó que era una indecencia dibujar a una meretriz desnudándose delante de un cliente, este con tranquilidad le replicó que lo que estaba representado en el cuadro era un matrimonio, en el que la señora se estaba vistiendo y no desnudando, y el caballero era su marido,  y no un cliente, que la aguardaba para ir a una gala benéfica. Dando a entender de esta manera que la suciedad está más en la mente de las personas que en los actos en si.

Así que haciendo caso a Toulouse, no quiero ver ninguna otra connotación en el acto de chupar el pene de un bebé recién nacido, que me convertiría en quien no soy. Pero así todo alguien en New York, probablemente no judío, que estuvo presente en la ceremonia del Brit Milá se escandalizó, no porque al pobre niño le extirparan parte de su pene en nombre de dios, sino porque el mohel se lo succionó nada mas circuncidarle. La cosa acabó en los tribunales y ahora estos han fallado a favor de los Rabinos, que podrán seguir chupando penes de bebes, dentro de la ceremonia se entiende, sin miedo a que aparezcan los federales y les metan en la trena.

Conclusión, a mi eso de que se intervenga en los genitales de los niños, me parece una inconveniencia, que se los chupen en el rito me parece más que inapropiado, y cualquier intromisión en un niño, ya sea de carácter física o mental, se debería impedir, posponiendo todos los rituales supersticiosos, emanados de la mente calenturienta de cualquiera que tuvo la ocurrencia de inventarlos hace miles de años, hasta que este tuviera la suficiente edad para decidir por sí mismo. Los niños no son propiedad de sus padres, son personas que tienen derechos irrenunciables, que por su naturaleza nos vemos en la obligación de proteger con leyes que impidan cualquier intervención maligna en su integridad física y psicológica. He dicho.

El gordo y el flaco: Hacer lo que no quieres

  Cuando era pequeño, las aventuras del gordo y el flaco contribuyeron a que mi infancia fuera mucho más feliz. Acudía al cine Bonifaz a ver sus películas y más tarde comenzaron a retransmitirlas por la televisión las tardes de los sábados.

       Que duda cabe que estar delgado es mejor  para llevar una vida saludable, y está más que demostrado que la obesidad está íntimamente ligada a la mortalidad precoz, ya que complica la salud. El ejercicio es sin duda una de las herramientas más eficaces para evitar el peso excesivo.

       Sin embargo Oliver Hardy (el gordo) sufrió un pequeño ataque al corazón sin consecuencias graves que con prontitud los médicos achacaron a su sobrepeso, que por aquel entonces ostentaba la nada despreciable cifra de 159 Kilos.

      Oliver que amaba la vida, por consejo de los doctores y amigos, decidió ponerse a dieta y en poco tiempo logró adelgazar 64 kilos quedándose el hombre como un figurín. Esto ocurría por el año 1956. Así que de golpe y porrazo Oliver ya no era el gordo de “el gordo y el flaco” y ya nadie le reconocía por la calle, incluso sus mismos amigos  y consejeros no conseguían acostumbrarse a su nueva imagen.

      Oliver cayó en una profunda depresión y en septiembre de ese mismo año sufrió un derrame cerebral masivo. Para más desgracia le diagnosticaron un cáncer que le hizo quedarse en los huesos, apenas sobrepasaba los cincuenta kilos. Falleció en agosto de 1957.

    Su compañero “el flaco” era dos años mayor que él, vivió nueve años más y su final no fue menos trágico.

      No creo que exista relación entre adelgazar y su muerte y mucho menos con el cáncer, pero es sorprendente lo caprichosa que es la vida provocando la muerte de un hombre al hacer caso a la gente que le decía a todas horas que debía de perder peso. Lo que tengo más claro es que existe relación entre el adelgazar y la depresión, y todo estriba en obligar a alguien a hacer algo en contra de su voluntad.

     Es muy difícil mantener unos niveles de felicidad estables en el mundo que hemos construido, pero esta dificultad se acentúa cuando uno está obligado a hacer lo que no quiere.

 

Cirugía sexual ¡Zas en todo lo negro!

    Yo tengo una amiga, que tiene ochenta años y dos hijos. Una buena mujer que ha estado toda su vida trabajando. Un día me confesó que su marido nunca la había visto desnuda. Tenía un camisón con un agujero que facilitaba las relaciones de pareja. He de admitir que tardé en asimilar la situación pero por lo visto en los años cincuenta en plena efervescencia católica la situación era más habitual de lo que parece.

   Hoy en día el sexo no es lo que era. Además de comenzar extremadamente pronto a practicarlo se está imponiendo una moda entre los jóvenes que no es otra que operarse sus partes íntimas para embellecer el lugar y sentirse más atractivos para deleite de su o sus parejas.

     Yo no soy de los que está en contra de la cirugía estética, es más, estoy a favor de utilizarla para conseguir verte mejor en el espejo si ese es tu deseo. Pero me llama la atención cómo en apenas cincuenta años hemos pasado de las tinieblas a la luz y taquígrafos.

   Es posible que haya casos que lo necesiten porque verdaderamente encender la bombilla haga descender la líbido hasta los infiernos, pero me huele que muchos no serán más que un intento vano de alcanzar la perfección  donde no se requiere. (“vanitas vanitatis”)

  Aunque la moda  es una imposición más que una elección libre, afortunadamente hoy en día, uno con sus partes hace lo que le sale. La libertad es sinónimo de luz, y la luz es lo que tiene, hace que las cosas se vean con todos sus detalles, y viene y te golpea ¡Zas en todo lo negro!

 

El escudo de los necios

Una niña de tres años ha muerto en la Puebla de Arganzón a consecuencia de una frontera de un mapa invisible pero real.

A pesar de que en la escuela no se enseñan, existen otros mapas más importantes que los físicos y políticos donde aparecen cada uno de los países en diferentes colores, a saber; los económicos y religiosos, y estos son los que más influyen en nuestras vidas, con sus fronteras en constante movimiento, nos afectan mucho más que las tradicionales divisiones políticas y desencadenan luchas de tal magnitud que nuestras vidas se ven continuamente trastocadas. Hay fronteras cerradas que no permiten pasar a las personas del tercer mundo al primero, existe un perímetro de seguridad alrededor de nuestra civilización. Hay mapas con fronteras a la educación y al acceso libre a ella. Mapas que delimitan con claridad el acceso a los medicamentos o a una sanidad universal. La salud depende de dónde vives.

Tenemos la frontera de la malaria, del sida y del cólera. Los límites de estos mapas no se mueven, u oscilan muy poco, debido a la influencia de los económicos o religiosos, que sí se mueven. La bancocracia avanza imparable, la teocracia se instaura en países con tradición democrática como Estados Unidos de América. A todo este complejo sistema de puestos fronterizos, hay que añadir el que establecemos cada uno de nosotros, tenemos un mapa muy bien detallado de los buenos y los malos. Sabemos quiénes son los malos en nuestra ciudad y donde viven, en nuestro país, en Europa y en el mundo. Sin embargo, no somos capaces de ver los problemas que provocan esa diferencia, que obliga a la gente a moverse en busca de una vida digna, que los que ya disfrutamos de ella les negamos por acción u omisión. La peor frontera es la que uno tiene en su mente.

Pero todo esto de nada le sirve a la niña que murió de una simple varicela en el siglo XXI, por tener la mala suerte de vivir en una frontera sanitaria de origen económico.

En definitiva hemos construido una sociedad impersonal donde el “Yo no hago las normas” y el “Yo solo cumplo con mi trabajo” se ha convertido en el escudo de los necios.