Los rabinos ya pueden chupar tranquilos, la ley les ampara

Uno se pregunta qué extraño dios obliga a circuncidar a un niño recién nacido, y la respuesta no puede ser más sencilla, ninguno. Al parecer fue el dios de los judíos (el del antiguo testamento) quien ordenó a Abraham circuncidar a los varones de su casa. Todo vuelve a emanar de la imaginación del ser humano, aunque es incomparable con la ablación que se les practica a las niñas en algunos lugares del mundo, parece haber una fijación por parte de la chamanería religiosa con los genitales de los niños. Aunque la ceremonia del Brit Milá, que llevan a cabo los judíos, es una tradición fundamental en su religión, también los musulmanes la practican (la circuncisión).

Yo no soy especialista en ritos judíos, los cuales son numerosos, pero cuando se realiza la ceremonia del Brit Milá, al octavo día de haber nacido, tras recortar el prepucio de los neonatos, los mohel (circuncidadores) chupan el pene del recién nacido, en un ritual que requiere tal práctica.

Cuando a Toulouse Lautrec  una señora, que estaba observando uno de sus cuadros en el que se representaba una mujer a medio vestir delante de un caballero, le espetó que era una indecencia dibujar a una meretriz desnudándose delante de un cliente, este con tranquilidad le replicó que lo que estaba representado en el cuadro era un matrimonio, en el que la señora se estaba vistiendo y no desnudando, y el caballero era su marido,  y no un cliente, que la aguardaba para ir a una gala benéfica. Dando a entender de esta manera que la suciedad está más en la mente de las personas que en los actos en si.

Así que haciendo caso a Toulouse, no quiero ver ninguna otra connotación en el acto de chupar el pene de un bebé recién nacido, que me convertiría en quien no soy. Pero así todo alguien en New York, probablemente no judío, que estuvo presente en la ceremonia del Brit Milá se escandalizó, no porque al pobre niño le extirparan parte de su pene en nombre de dios, sino porque el mohel se lo succionó nada mas circuncidarle. La cosa acabó en los tribunales y ahora estos han fallado a favor de los Rabinos, que podrán seguir chupando penes de bebes, dentro de la ceremonia se entiende, sin miedo a que aparezcan los federales y les metan en la trena.

Conclusión, a mi eso de que se intervenga en los genitales de los niños, me parece una inconveniencia, que se los chupen en el rito me parece más que inapropiado, y cualquier intromisión en un niño, ya sea de carácter física o mental, se debería impedir, posponiendo todos los rituales supersticiosos, emanados de la mente calenturienta de cualquiera que tuvo la ocurrencia de inventarlos hace miles de años, hasta que este tuviera la suficiente edad para decidir por sí mismo. Los niños no son propiedad de sus padres, son personas que tienen derechos irrenunciables, que por su naturaleza nos vemos en la obligación de proteger con leyes que impidan cualquier intervención maligna en su integridad física y psicológica. He dicho.

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