Espías en el Vaticano

Paolo Gabriele, era el mayordomo del Papa Benedicto XVI, y en el año 2012 se descubrió que actuaba como espía dentro del Vaticano, que sustraía documentos privados de su santidad, se los llevaba a su casa y allí los escaneaba tranquilamente para después utilizarlos a su conveniencia, parece ser que no actuaba solo, y que en la sombra había al menos tres personas más. Cuando Benedicto XVI se enteró del asunto, encargó una investigación para esclarecer los hechos. Al poco de recibir el informe, dimitió.

La época en la que al frente del Vaticano se encontraba Pío XII, este tenía como secretario personal al que años más tarde iba a ser el Papa Pablo VI, pero que todavía era conocido por su nombre de pila, Juan Bautista Montini. A su vez Montini, tenía su propio secretario llamado Alighero Tondi.

Pío XII había desarrollado una estrategia para evangelizar a los comunistas que se ocultaban detrás del famoso telón de acero, que no eran otros que los países subyugados bajo la bota de la Unión Soviética. Así que envió a un gran número de sacerdotes disfrazados de viajantes, y algunos obispos, los primeros para administrar los sacramentos de la Santa Madre Iglesia y a los segundos para ordenar nuevos sacerdotes en la clandestinidad, que renovasen las maltrechas filas del ejército de Dios y fortaleciesen lo que ya se llamaba la “Iglesia del silencio”. Pero una vez que estuvieron en territorio soviético, fueron arrestados y ejecutados por orden de las autoridades o enviados a campos de trabajo. Sabemos que a Stalin no le temblaba el pulso a la hora de firmar órdenes de muerte.

Pío XII alertado por el arzobispo de Riga, se enteró de que dentro del Vaticano y muy próximo a él había un topo infiltrado, un espía que estaba pasando información al enemigo. El Papa ordenó una investigación, que la llevó a cabo un agente francés especialista en contraespionaje, y sin hacer demasiado ruido, varios policías disfrazados de monseñores, se infiltraron en el círculo más intimo del pontífice, en el que se encontraba Tondi, quien fue pillado con las manos en la masa, fotografiando documentos secretos.

El partido comunista de Italia fue quien mandó a Tondi ordenarse sacerdote, lo cual hizo bajo las filas de los Jesuitas, a la vez que recibió un curso de espionaje en la Universidad de Lenin en Moscú, graduándose en la KGB. Todas las informaciones que obtenía desde su cargo en el Vaticano se las pasaba a Palmiro Togliatti, (jefe del partido comunista de Italia y amigo de la infancia de Montini) y este, como no podía ser de otra manera, las enviaba directamente a Moscú.

Fue tan grande el disgusto de Pío XII cuando descubrió el pastel, que enfermó, pero una vez repuesto, despidió a Montini (recordemos, futuro Papa Pablo VI), y del cabreo que tenía negó ordenarlo cardenal mientras él viviera, y para disimular ante la opinión pública, le nombró arzobispo de Milán. Al topo, monseñor Tondi, le entregó a las autoridades italianas, quienes le condenaron a dos años de cárcel, durante los cuales se casó con la también comunista Carmen Zanti, en una ceremonia no religiosa por supuesto, a espaldas de Dios. Cuando cumplió la condena, él y su esposa se fueron a Alemania del Este, donde consiguió un cargo en la universidad marxista leninista, como profesor de Ateísmo. Allí escribió numerosos libros en contra de la Iglesia Católica. Y vivieron felices y comieron perdices. De ninguna manera. La historia continúa. Ahora comienza lo bueno.

Cuando muere Pío XII, le sucede Giuseppe Roncalli, como Juan XXIII. Se mantuvo en el poder durante seis años hasta 1963, año en que le sigue nuestro buen amigo Montini, como Pablo VI. ¿Y qué hicieron Tondi y su esposa? Volvieron a Roma. A ella la acogieron en el partido comunista como una heroína y ocupó por muchos años un puesto importante en su organigrama y a él, ¿a que no adivináis donde entró a trabajar? Efectivamente, en el Vaticano, con un cargo civil y encargado de las relaciones especiales con la URSS. No queda ahí la cosa, Pablo VI en 1965 legalizó su matrimonio civil con una acción llamada “sanatio in rádice” y bendijo a la pareja. Pero vayamos un poco más adelante.

Pablo VI también murió, como es natural, y le sucedió en un primer momento, Juan Pablo I, que duró en el cargo 33 días  y después Juan Pablo II. En 1980, el Papa Wojtyla, se hace eco de las demandas de Tondi, a través del cardenal Seper, y le reintegra al sacerdocio, nombrándolo prelado de honor*, para más inri.

* Los prelados de honor forman parte del grupo de personas escogidas para constituir la Casa pontificia, que integran el entorno íntimo del Papa.

 

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