Reliquias: de Felipe II a Franco

   De todos es conocido que Franco poseía el relicario de la mano de Santa Teresa en la mini capilla que tenía dentro de su habitación. Es muy posible que con el propósito de que le protegiera, y le ayudara en la tarea de salvar España. Pero esa costumbre de guardar reliquias ya venía de lejos.

     Felipe II logró reunir a lo largo de su vida; 10 cuerpos enteros, 144 cabezas, 306 brazos y piernas, y miles de huesos de diferentes partes de la anatomía, en un total de 7.000. Cabellos de Cristo y la Virgen María, fragmentos de la auténtica cruz y la corona de espinas de Jesús.

     El 19 de abril de 1562, con 17 años de edad, el hijo de Felipe II, el príncipe Carlos, al parecer persiguiendo a una moza de buen ver por los pasillos de palacio, se resbaló y se dio un golpe tremendo en la cabeza que se le complicó con una infección, y a consecuencia del trauma entró en coma. Hay diversas versiones de lo que sucedió en los días posteriores al accidente. No se sabe con certeza si fue el Duque de Alba o bien los frailes de la corte, quienes aconsejaron al rey que el procedimiento para resolver los problemas de salud de su hijo, pasaba por introducir en su lecho el cadáver incorrupto de un beato llamado Diego de Alcalá. Felipe que además de religioso era muy práctico, no solo le metió la momia del beato en la cama, además ordenó llamar a un famoso curandero, morisco y valenciano para más señas, de nombre Pinterete, que le suministró unos ungüentos con el ánimo de curarle.

Como fuera la cosa, el principito sanó, al morisco le dieron pasaporte por celos de los otros médicos reales, entre ellos los famosos Vesalio y Chacón, y el mérito se lo atribuyeron al beato, que por recomendación de Felipe II pasó de inmediato a ser santo. Por cierto al príncipe Carlos, los galenos le trepanaron el cerebro y le dejaron peor de lo que el pobre ya estaba, en una operación dirigida por el propio Vesalio.

     Cuando Franco murió, el brazo de Santa Teresa, que en realidad es la mano izquierda, fue llevado al convento de las Carmelitas de Ronda, donde en la actualidad es venerada, y cientos de personas acuden a besarla con el fin de terminar con sus males.

Otro día contaré lo de las reliquias de Santa Teresa, no tiene desperdicio.

habitación

Capilla de Franco

brazo

Reliquia de Santa Teresa

 

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