¿Quieres saber cuándo vas a palmarla?

Jack Nicholson en su papel de Schmidt, un vendedor de seguros, manejaba lo que en términos técnicos se conoce como tabla de mortalidad. En un mundo donde, a pesar de los miles de datos que influyen, ya se puede predecir con fiabilidad el tiempo que va a hacer en los próximos días, es fácil comprender que con una cuarentena de respuestas que se obtengan de otras tantas preguntas, un interlocutor especializado sepa, con un margen de error despreciable, cuando vas a entregar la cuchara.

La probabilidad de morir hasta los 45 años es muy baja, pero esta se dispara a partir de los cincuenta, aumentando casi un 4% cada año, y es aquí donde la tabla de mortalidad comienza a hacer estragos.

El cuestionario empieza por preguntarte cual es tu estado civil, no es lo mismo estar casado, divorciado o viudo. Lo que no sé es como afecta la respuesta a tu esperanza de vida (aunque pensándolo bien, tal vez sea mejor no saberlo). Luego continúa preguntando el número de relaciones que has tenido en los últimos doce meses en una cantidad que oscila de cero a más de siete (no puedo menos que reírme).

Cómo duermes, qué educación has tenido, cuantas horas trabajas, que aire respiras, cantidad de cafeína, teína y nicotina al día, alcohol, aspirinas, usas protector solar, te lavas los dientes, comes comida procesada o carne roja, y unas cuantas preguntas sobre tu familia constituyen el cuestionario.

Si el resultado es más de lo que te esperabas, entonces será fantástico pero si te dice que la vas a palmar antes de que te jubiles, ten en cuenta que ni los del tiempo aciertan a menudo, y uno siempre puede considerarse la excepción que confirme la regla. En fin, quien no se consuela es porque no quiere. Además, a este paso, en España no va a cobrar la jubilación ni el apuntador.

 Para hacer el test en inglés (lo siento, haber estudiado) pincha aquí

https://www.livingto100.com/calculator/start/1

Plan B

Los microprocesadores de Intel y de AMD poseen además un controlador de memoria de acceso aleatorio en el interior del encapsulado lo que hace necesario la implementación de buses de memoria del procesador hacia los módulos. Ese bus está de acuerdo a los estándares DDR de JEDEC y consisten en líneas de bus paralelo, para datos, direcciones y control.

Es muy posible que del párrafo anterior no hayas entendido nada, incluso habiendo estudiado la E.G.B. Nuestra vida más inmediata se encuentra en manos de muy poca gente, y en el caso de que falle la tecnología que nos rodea y que utilizamos tan gustosamente, no sabríamos repararla o sustituirla. Por eso aconsejo tener un plan B.

Si en tu casa todo funciona con electricidad y un día se va la luz ¿como saldrías del problema? ¿Tienes velas? ¿Un hornillo de gas? ¿Una pequeña linterna? Vale, este problema parece que se soluciona siendo un poco previsor.

Si los ordenadores dejan de funcionar ¿sabes dónde viven tus amigos? ¿Conoces a tu vecino? ¿Te llevas bien con él? Esa súper amiga(o) que tienes en Facebook ¿sabes dónde vive? ¿Serías capaz de ir a su casa y llamar a la puerta para hablar con el/ella?

Ya no hay gasolina ¿tienes una bicicleta? ¿Sabes montar en ella?

Ya no hay televisión ¿tienes libros en casa? ¿Puedes leer uno? ¿Cómo andas de comprensión lectora?

Ya no hay agua caliente ¿te bañarías con agua fría?

¿Sabes hacer conservas y encurtidos? ¿puedes cocinar un pan? ¿Como harías jabón?

¿Sabes cocinar en modo “economía de guerra”? ¿Y coser? ¿Tejerías una bufanda? ¿Empatarías un anzuelo? ¿Podrías plantar en un huerto? ¿Sabes plantar? ¿Tienes acceso a la tierra? ¿Piensas que la leche sale del tetra brik? ¿Has ordeñado una vaca alguna vez? ¿Sabrías matar un pollo? ¿Y pelarlo? ¿Cocinarlo? ¿Sabes hacer vino casero?

Como veis hemos delegado nuestra vida en aras del progreso y nos hemos convertido en humanos consumidores de productos prefabricados ignorando lo divertido que es vivir y aprender, a la par que necesario. Si buscáis respuestas a algunas de las preguntas anteriores, será muy divertido, y comenzaréis a tener un plan B, a ser más independientes, a sentiros mejor, a ver y conocer a buena gente que hará de vuestra vida una experiencia inolvidable. Compartid lo que sabeis y aprended de los que saben. Un buen plan B siempre es necesario.

 

El sentido de la vida

¿Cuál es el sentido de nuestra vida? Esta es una pregunta difícil de contestar ya que como muchas otras preguntas puede tener muchas respuestas. Es posible que la vida tenga más de un sentido, a saber: un sentido general para todos, y uno particular para cada individuo. En cuanto al sentido individual, este se encontrará sometido a la regla del sentido general. Analizar el sentido de la vida en cada individuo sería una tarea colosal e inútil, sin embargo sí puedo aventurarme a elucubrar sobre el sentido general de la vida que es sumamente influyente en cada uno de nosotros.

Para mi, el sentido de la vida general no es otro que vivir el presente. Muchos se sentirán decepcionados con esta respuesta, pero iré argumentándola hasta intentar que se cambie de parecer.

Vivir el presente parece una perogrullada, es decir, no hay manera de escapar del presente, así que por mucho que uno se empeñe es irremediable. Sin embargo el presente tiene dos poderosos enemigos que a menudo le incapacitan y le obligan a pasar desapercibido. El pasado y el futuro.

El pasado pesa, determina, condiciona, subyuga,  y en gran manera obliga.

El futuro es la esperanza y esta es la inacción, el futuro esclaviza

PASADO: Es este un pilar fundamental en la tríada temporal, en el se originan las costumbres y las tradiciones, que aunque no en todas, en muchas de las facetas del hombre y la mujer les obligan a actuar condicionándolos de tal manera que les frenan en su desarrollo. En el terreno individual abarcan desde el estudiar determinadas profesiones por que el padre o el abuelo así lo hicieron, vivir en lugares inhóspitos por un cierto respeto a la memoria de los antepasados, y estar condenado a una vida miserable tanto intelectual como física. En cuanto al terreno colectivo local, tradiciones estúpidas y sin sentido que son llevadas a cabo por una inercia histórica y que hacen que uno se encuentre disfrazado de Batman, en febrero, en la calle con un frío que pela o arrojando a una pobre cabra desde el campanario de la iglesia del pueblo porque a un paisano se le ocurrió tamaña salvajada hace 350 años y ya es hábito, o disfrazando a tu hijo de marinero para que coma el cuerpo de dios por primera vez evitando cualquier connotación antropófaga del asunto. Otros terrenos más nacionales involucran al personal a enarbolar banderas y regar con su sangre para defender el pasado en aras del honor y el orgullo patrio, en fronteras situadas a 20.000 kilómetros de su casa o islotes habitados por lagartijas y gaviotas reidoras (que deben de serlo al contemplar nuestros actos) y que casi siempre ocultan pozos de petróleo o explotaciones de minerales preciosos que tú no vas a disfrutar gratis. Y en terrenos extra territoriales que abarcan a varias naciones, obligan a las personas a luchar y defender ideas y dogmas escritos en el pasado en libros sagrados y a quienes animan a morir por ellos, ya que la recompensa que les espera es la vida eterna en lugares paradisíacos. No es fácil tener la suficiente cordura para librarse del pasado torticero, nosotros mismos somos defensores de él, y nos convertimos en nuestros propios enemigos a abatir. Y no hay cosa más difícil que auto abofetearse para despertar de un sueño que se ha convertido en pesadilla.

FUTURO: El futuro es la gran mentira, es la esperanza, es el núcleo principal del procedimiento del sistema  perpetrado en nuestras vidas. Es pura manipulación. El gran fraude construido en base a nada. Si hay algo que no existe es el futuro. Con frases como construir futuro, o pensar en el futuro, o en un futuro próximo, se manipula el presente. Todos hemos oído mil veces a lo largo de nuestra vida la expresión lo último que se pierde es la esperanza o mientras hay vida hay esperanza. El futuro es un espejismo en el desierto, nadie lo conoce ni lo puede predecir, sin embargo el sistema se encarga de gravar el presente con acciones que sucederán o no (¿quién lo sabe?) en el futuro. El sistema es muy astuto, juega con posibilidades, con esperanzas y consigue que trabajes para él, evitando que pienses en el presente y poniendo todas tus neuronas en la nada del futuro, en una hipótesis que es capaz de quitarte el sueño y hacer de ti un ser desgraciado.

Así pues el presente es el constructor del pasado y el devorador del futuro inmediato. Es nuestra auténtica realidad, aquí y ahora. Es nuestra vida, y en la que tenemos que pensar, resolver, construir, respetar, cuidar, es ahora donde debemos de buscar bienestar, justicia y paz. Hay que buscar en el presente el único determinante de nuestros actos, que el pasado no sea el motor de las decisiones que tomo ahora en mi vida, y que el quimérico futuro no influya por tener la condición de inexistente.

Si te liberas en gran medida del pasado y no pones a trabajar en exceso tu imaginación sobre el futuro, además de ser más feliz, darás un sentido real a tu vida.

 

 

Puede que tu matrimonio religioso no sea válido

     Que el Papa Francisco diga que la mitad de los matrimonios no tienen validez porque las parejas solo buscan una iglesia por motivos estéticos y románticos, puede que sea acertado. Me cuesta mucho pensar que existe un verdadero convencimiento religioso en las ceremonias matrimoniales, así como en las primeras comuniones o en las manifestaciones procesionales de Semana Santa. Creo más bien que la costumbre y la belleza  con la que hemos sabido adornar todos esos actos son, en muchos casos, el verdadero motor impulsor de unas actividades que rayan el preciosismo estético, y que se encuentran muy alejadas de cualquier manifestación espiritual verdadera.

     Ahora bien, tendremos que apuntar a monseñor, que las ceremonias llevadas a cabo en el Vaticano en las investiduras de los Papas o en cualquiera de las fechas señaladas no carecen de ese “gancho” estético que es capaz de captar la atención del mayor de los ateos. La Iglesia ha manejado muy bien la suntuosidad y la ha utilizado como un poderoso arma de convencimiento. Catedrales que empequeñecían a cualquier visitante y mostraban el poder infinito de Dios, imágenes de vírgenes adornadas con mantos de oro y piedras preciosas, relicarios de plata labrada, y tesoros catedralicios extendidos por toda la cristiandad han propiciado un acercamiento aunque solo fuera por el atractivo artístico o el temor-admiración que producía su contemplación.

     En una cosa está muy acertado el Papa Francisco, según mi punto de vista, y es que el convencimiento es algo fundamental, es la esencia del comportamiento leal, y si este no existe se produce un vacío una especie de invalidez en tu vida. De nada le sirvió al cardenal Bellarmino obligar a Galileo a renegar de lo evidente, por  mucho que pronuncies palabras, si no crees en ellas no sirven para nada y el acto se convierte en una mera representación decorativa, frívola y banal.

 El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

 

Quien salva una vida, salva el mundo ¿Por qué hay que lavarse las manos?

Y no me refiero en plan Poncio Pilatos.

     Ignacio Felipe Semmelweis  estudió en el  Gimnasio Católico de Buda, y no es que fuera budista, sino que nació en Buda en la orilla derecha del río Danubio, que más tarde se uniría a la ciudad situada en el margen izquierdo, Pest, formando la capital de Hungría, Budapest desde el año 1873. Tampoco es que estudiara haciendo gimnasia, rodeado de pesas y mancuernas, sino que la palabra gimnasio tiene un significado ya en desuso de lugar destinado a la enseñanza pública. Este hombre fue capaz de disminuir la mortalidad entre las mujeres que daban a luz simplemente invitando a los médicos que atendían los partos a que se lavaran las manos antes de atender a sus pacientes, con una solución de cal clorurada.

     Sus colegas no se tomaron muy en serio su propuesta y en 1846 le expulsaron del hospital donde trabajaba tras haber instalado un lavabo a la entrada de la sala de partos para que los médicos y estudiantes que acudían hicieran lo propio.

     En 1854, es nombrado profesor de la Maternidad del clínico de la Universidad de Pest, y a partir de ese momento desaparece la mortalidad por sepsis puerperal (solo en ese hospital). Publica una carta en la que tilda de asesinos a los médicos que no toman las medidas adecuadas antes de los partos y a partir de ese momento comienza un declive intelectual que le lleva a su internamiento en un asilo mental.

     Transcurren unos meses y le dan el alta, momento que aprovecha para entrar en el pabellón de anatomía donde, delante de los alumnos, abrió un cadáver y con el mismo bisturí se provocó una herida que le produjo una infección que le llevó a la muerte el trece de agosto de 1865 a la edad de 47 años, demostrando de esa manera tan contundente que él tenía razón. Gracias a ese acto heróico miles, por no decir millones de vidas se salvaron, ya sabéis  “Quien salva una vida, salva el mundo

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Ignacio Felipe, un gran tipo

 

En ocasiones veo…emprendedores

     Cuando un gobierno es incapaz de generar empleo hace un llamamiento a la población para que le saque las castañas del fuego. Es algo lógico, el gobierno en una democracia no hace más que representar la voluntad mayoritaria del pueblo, y el Estado aunque a veces parezca un ente extraño a la sociedad, una especie de puteador oficial, por muy paradójico que sea, somos todos e intenta velar por el interés general.

     Ser emprendedor es fascinante, sobre todo en tiempos de bonanza económica, donde el dinero corre como botellas de champagne en un burdel y te puedes permitir el llevar a cabo las ideas más disparatadas que se te puedan ocurrir.

     Pero cuando la economía esta en llamas, la cosa cambia. Mostrar en la televisión a un puñado de gente que han llevado a buen término una aventura empresarial por la que nadie daba un duro, pero que debido a su esfuerzo personal, fe, tesón y constancia han podido sacarlo adelante, es una estrategia que siempre da sus frutos.

     Normalmente el que se mete a emprendedor, salvo en raras excepciones, es alguien que tiene una habilidad en algo, se ha quedado en paro o tiene una corazonada sobre una idea luminosa que le atravesó el cerebro un sábado por la noche.

     La guinda la suelen poner tus amigos que te alientan a montar un negocio colgando en el facebook frases como:

Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.

No es grande aquel que nunca falla si no el que nunca se da por vencido.

Para empezar un gran proyecto, hace falta valentía. Para terminar un gran proyecto hace falta perseverancia.

Cuando pierdes no te fijes en lo que has perdido, sino  en lo que te queda por ganar.

Utiliza tu imaginación, no para asustarte, sino para lograr lo inimaginable.

Creedme si os digo que todos estos ingredientes de valentía, perseverancia e imaginación son los menos importantes en un proyecto empresarial, es más si basáis vuestro proyecto en esto, lágrimas de dolor y crujir de dientes será vuestro menú diario hasta que lleguéis a la quiebra personal o lo que es peor a la de vuestra familia.

Antes de emprender un negocio te has de hacer las siguientes preguntas (y saber las respuestas)

¿Qué producto voy a vender, fabricar o que servicio voy a dar?

¿Existe realmente una demanda de mi actividad?

¿Quién es mi competencia?

¿Tengo un estudio de viabilidad para conocer realmente si mi negocio funcionará?

¿No sé lo que es un estudio de viabilidad ni quién me lo hace?

¿Tengo una corazonada?

¿Tengo experiencia o me guía la desesperación o alguna de las frases de aliento de más arriba?

¿Es mi idea realista, o una fantasía más en la que voy a arrastrar a otros?

¿Quiero poner un restaurante porque me salen bien las croquetas?

¿Quiero montar un centro Zen porque creo que la gente necesita relajarse mientras le vendo un zumo de mango o un té de la India?

¿Por qué soy yo mejor que el que acaba de cerrar haciendo lo mismo?

¿Cuento con financiación propia o tengo que arrastrar a mi abuela al banco y empeñar hasta los calzoncillos?

¿Conozco la fiscalidad? ¿Soy consciente de que Hacienda es mi socio tonto?

¿Conozco lo que me voy a gastar con exactitud?

¿Tengo potenciales clientes, porque realmente hay una demanda no satisfecha de lo que voy a ofrecer?

¿Soy un pionero, quiero enseñar a los demás un producto maravilloso que no conocen pero que cuando lo vean o lo prueben alucinarán? ¿Tengo pruebas de esto?

¿Necesito un buen local y una buena imagen y nada más abrir empiezo con números negativos?

¿Sé cuanto gano en el momento que requiera esa información?

¿Qué caja de media estoy obligado a hacer para mantenerme y ganar un sueldo digno?¿Sé lo que es un punto muerto en la empresa? ¿Sé lo que es la estrategia de precios y como se lleva a cabo?

¿Sé que los que suministran la energía eléctrica también son otros socios tontos?

¿Sé lo que es el marketing y su importancia?

¿Me creo que todo lo que entra en la caja es para mi?

¿Soy un tío o una tía guay y me conoce mucha gente y paso de los profesionales?

¿El proyecto encaja con mi personalidad?

¿Sé que las subvenciones son como Dios hay que tener fe pero no verlas nunca?

¿Tengo un plan B por si todo falla o soy un funambulista sin red?

Estoy harto de ver locales que se reforman una y otra vez con un montón de ilusiones que se van junto a los escombros de las obras, por no ser realistas y no admitir las limitaciones de cada uno. Conocer tus límites ahorrará sufrimientos innecesarios, puede que no te lleve al éxito pero sin duda evitará que caigas en el fracaso y la ruina económica.

¿Eres emprendedor? No te desanimes, empieza poco a poco, si tienes un buen servicio o un buen producto, la marea te sacará, pero siempre con realismo, y si quieres dar un paso más allá y montar algo  serio, no te olvides de hacerte todas las preguntas anteriores y ser sincero contigo mismo. Si no lo haces al final se hará realidad la frase “En ocasiones veo muertos” porque tú, como emprendedor, lo estarás.