El aguilucho y la zorra; PODEMOS agarrarnos a un clavo ardiendo

Hay gente que se extraña de que una agrupación como PODEMOS haya obtenido los resultados tan espectaculares que las urnas le han otorgado. Algunos dicen que el problema es que “en la democracia vota cualquiera”, otros que es un zorro disfrazado de cordero, hay quien apunta hacia un carácter bolchevique. Sin embargo en esta España, en la que abunda el político que lleva un aguilucho y una zorra dentro y en cuanto tiene oportunidad o bien saca el látigo o te roba las gallinas, hay mucha gente que lo está pasando muy mal y lo que es peor sin posibilidad de remedio alguno en el horizonte.

La corrupción de los dos grandes partidos, al parecer, no tiene límites y toca con su extenso brazo desde el presidente del gobierno hasta el último concejal mindungui del ayuntamiento más oculto de España.

Tal vez por la extraña costumbre que tenemos los españoles de comer al menos un par de veces al día, el estómago se convierte en consejero y ya sabemos que en el estómago hay ácido y ahí el cerebro no manda. Al igual que no aconsejan ir a hacer la compra antes de comer, es mala idea poner a la gente delante de una urna  cuando tiene hambre.

Todos los análisis efectuados desde el estómago lleno no sirven para quien lo tiene vacío, la perspectiva es diferente, el primero vigila las inversiones a largo y medio plazo, el segundo piensa en  qué se llevará a la boca mañana.

Todo el problema se agudiza cuando en este cuadro aparecen los niños, que vienen a plasmar con sus carencias, la verdadera tragedia de una sociedad que es ostensiblemente mejorable.

Algún amigo, de clase media (de la de antes), me ha confesado haber votado a PODEMOS solo para intentar espabilar a los demás partidos. Es una estrategia como cualquier otra.

La democracia es lo que tiene, la fuerza de la mayoría, un arma de doble filo donde muchos se pueden equivocar y no pasa nada. Es la dictadura de las urnas. Pero el inconveniente que tiene agarrarse a un clavo ardiendo, es que deja marca para siempre, duele y no todos tienen el valor de hacerlo. En fin, el pueblo ha hablado.

 

Las comparaciones son odiosas. Felipe VI y Amadeo de Saboya.

La muerte sin sucesión de Carlos II (el hechizado), propició el cambio de rumbo en la monarquía española, entrando los Borbones a reinar España hasta hoy. Detrás de Carlos II llegó Felipe V, y con él vino la guerra de sucesión que ganó, favoreciendo su estadía en el trono por 45 años y tres días, un período interrumpido solo por el breve reinado de su hijo Luis I que murió de viruela. Tras la muerte de Felipe V le sucedió su otro hijo Fernando VI que como no tuvo descendencia, tuvieron que llamar a un medio hermano Borbón llamado Carlos III para que ocupase el trono. Dicen las crónicas que este lo hizo muy bien y tuvo un hijo con María Amalia de Sajonia a quien le nombrarían Carlos IV, quien a su vez tuvo la mala idea de engendrar a Fernando VII (el rey felón) que fue rey de España durante veinticuatro horribles años salvo tres  y medio que estuvo José Bonaparte. Fernando VII cambió las leyes para que su hija Isabel II pudiera reinar, y se armó la marimorena, ya que algunos no quisieron acatarla. Pasado el mal trago y asentada de nuevo la monarquía borbónica, aunque cediendo bastante poder al parlamento, y por eso de que de casta le viene al galgo, Isabel quería más poder, llegando incluso a postularse para presidente. La reina Isabel, no pudo acabar su reinado y se exilió en París, muriendo a los 73 años, no sin antes abdicar en su hijo, quien fuera más tarde Alfonso XII. Pero antes de que esto sucediera, el parlamento español nombró un rey que encajara en la España de monarquía constitucional y lo encontraron en la figura de Amadeo de Saboya, que fue a la sazón el primer rey elegido por un parlamento en España. Las votaciones de los diputados fueron las siguientes:

191 a favor de Amadeo

60 a favor de la República

27 por el duque de Montpensier

8 por el general Espartero

2 por la República unitaria

2 por Alfonso de Borbón (Alfonso XII)

1 por una República indefinida

1 por la duquesa de Montpensier (hermana de Isabel II)

19 votos en blanco

Amadeo duró como rey dos años y tres meses, nadie le quería, renunció a la corona e igual que vino se fue, y se instauró la 1ª República.

144 años después, se va a votar en el Congreso de los diputados la aceptación de la abdicación de Juan Carlos I  y como consecuencia, en caso de ratificación aplicando la Constitución, al nuevo rey de España Felipe VI, ¿Qué pasará?  “Chi lo sa?” que dicen los italianos.

 

Ojos que no ven…corazón que no siente

¿Qué preferimos? ¿El sufrimiento y encarcelamiento de miles (¿millones?) de ratones, cerdos, quizás chimpancés, o la muerte de un millón de niños humanos?

La pregunta  que lanzaba el recién estrenado eurodiputado Pablo Echenique,  al menos tiene dos respuesta, una a nivel local que sin dudarlo sería los niños y otra a nivel general en la que nos dan igual los animales y los niños.

Todos responderemos sin dudar que los niños tienen preferencia (salvo algunos animalistas extremos) pero esta preocupación hacia la infancia solo se verá reflejada en un hecho práctico si ves directamente a los niños sufrir. Me explico:

A nivel local, nadie que yo conozca y que vea a un niño tirado en la calle, semidesnudo y muerto de hambre dejaría de socorrerle inmediatamente y paliar en la medida de lo posible todas sus carencias, pero ¿por qué lo hace? sencillamente porque lo está viendo, lo sufre, se siente culpable, es una realidad.

¿Qué ocurriría si fuera un animal quien estuviera sufriendo de la misma manera? Dependiendo del tipo de animal, por ejemplo un perro o un gato, podría activar la empatía de un porcentaje elevado de la población y terminar en alguna ONG de rescate.

Todo esto ocurre cuando entramos en contacto directo con el sufrimiento, cuando lo vemos de cerca y nos damos cuenta de que existe en nuestro mundo, sin embargo la realidad es bastante diferente, me vuelvo a explicar:

A nivel general, en cuanto a los niños, ahí van algunos datos. En Somalia mueren 10 niños al día por hambre, 70 niños de cada 1.000 mueren de malnutrición en la India, unos ocho millones ochocientos mil niños mueren de neumonía y diarrea antes de alcanzar los cinco años. En Siria (una guerra del siglo XXI) han muerto más de 11.000 menores. En el planeta (que ya ha alcanzado la cifra de 7.000 millones de humanos) ochocientos millones de personas pasan hambre.

En cuanto a los animales, sacrificamos 50.000 millones de vidas para satisfacer nuestras necesidades alimentarias (incluidas las de investigación) lo que supone unos noventa y cinco mil sacrificios por minuto (habéis leído bien), y esto no hay quien lo pare.

Con estos simples datos uno se pregunta, ¿qué es la ética? ¿Qué es la moral? ¿Para qué sirve la religión? ¿Hay un plan divino o esto es un sálvese quien pueda? Que cada uno procese la información como su intelecto le permita.

De momento podéis echar un ojo a este video:

https://www.youtube.com/watch?v=fOLfVMyql1M