Pujol, los legionarios de Cristo y el travesti.

Jordi Pujol acaba de confesar públicamente que durante años ha mantenido cuentas en el extranjero con una cantidad de dinero desconocida que solo la investigación aclarará en parte. Hemos de suponer que ha de ser cuantiosa, ya que los negocios que posee la familia allende los mares nos incita a pensar que el desfalco ha sido de una magnitud desproporcionada. Solo debemos de recordar lo que fue capaz de agenciarse Bárcenas en media docena de años sentado en la poltrona del tesoro del partido popular y  con una simple regla de tres calcular a grosso modo lo que habrá podido trincar Jordi tras 23 años en el poder absoluto catalán y en plena efervescencia inversora de Europa.

Las mentes malpensantes asocian al espíritu independentista del President una intención oculta por la que una futura Cataluña le convendría que fuera un estado soberano que le taparía todas las perrerías que ha cometido durante años a costa de los españoles.

Todo ese empeño ha creado una especie de secta apoyada en un odio a todo lo español (España nos roba), en la que sus miembros hacen gala de un fervor y seguimiento solo comparable a los Legionarios de Cristo. Recordemos que los legionarios tuvieron a un fundador llamado Marcial Maciel Degollado que de existir el infierno estará pudriendose hasta el fin de los tiempos en él. Pero eso no quita que aunque su fundador haya sido encontrado culpable de infinidad de delitos de todo tipo, la secta continúe. Y al igual que los legionarios de Cristo el movimiento independentista Catalán, cuyo adalid sin parangón ha sido Jordi Pujol, proseguirá como si no hubiera pasado nada.(Ya lo ha dicho Mas: “Es un asunto privado”)

Contaba un paisano que fue a los Madriles por primera vez con el bolsillo lleno de billetes después de haber vendido una vaca, que se encontró con una mujer despampanante en la noche madrileña, y tras gastarse la mitad de su dinero en una cena opípara y la otra mitad en numerosas botellas de champagne descubrió que lo que la mujer tenía entre las piernas no era el túnel de la Engaña sino más bien el Pan de Azúcar brasileño y al ser preguntado por su interlocutor ¿Qué hiciste? el paisano contestó, “hombre después de lo gastau, que voy hacer…”

Pues eso, que los catalanes p´alante, después de lo gastau…que van a hacer.

El perfecto idiota español

     En 1996 tres escritores, Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, publicaron un libro con el título “Manual del perfecto idiota latinoamericano” en donde se describe (según su punto de vista) la mentalidad de los políticos latinos, en la que destacan un victimismo patriótico junto a un odio visceral al capitalismo y todo lo que produce, y como resultado desarrollan unas políticas basadas en el populismo puro y duro que llevan una y otra vez al fracaso social.

En España es posible que esa etapa la hayamos superado, bien arrastrados por las sinergias centroeuropeas o bien por la legislación impuesta desde Estrasburgo, pero ha aparecido una figura que está latente en el imaginario colectivo de todo político español que se precie de serlo. Y no es otra que la del perfecto idiota español (que se chupa el dedo)
¿Quién es el perfecto idiota español? Posiblemente no exista en una manera particular, individual (con brazos, piernas, cerebro y conciencia propia) sin embargo es una especie de figura virtual a quien los políticos (aquí incluyo a los sindicatos) dirigen sus discursos como si los españoles fuéramos total y absolutamente imbéciles y del que piensan que no es capaz de discernir lo bueno de lo malo, que carece de memoria y que se guía solo por imágenes, posturas y actos demagógicos, que no profundiza en las cuestiones y que solo le interesa una especie de pátina superficial de poses ensayadas en tanto en cuanto tenga el estómago lleno.

Puede que los asesores de los políticos, que son muchos, piensen que lo más importante sea salir en la foto, desdecir lo evidente a pesar de estar todo grabado, o negar lo incuestionable. Invocar conspiraciones en su contra, acusar a los jueces, a la oposición de turno, o incluso decir que no sabían nada y que se han enterado por los periódicos de que están imputados por corrupción en tal o cual caso.

En fin, cuando un político habla para el perfecto idiota español, debería reflexionar y pensar que está cometiendo un terrible error, que la mayoría de las gentes que pueblan este país (por llamarlo de alguna manera) no nos chupamos el dedo, y que uno tiene un límite en su capacidad para aguantar la indecencia.

Los extraterrestres de Morille

     Morille es un municipio de la comarca del “Campo de Salamanca” a escasos veinte kilómetros de la capital. Cuenta con unos 260 habitantes, y es uno de esos pueblos a los que “hay que ir”, nunca se pasa por allí. No es un pueblo bonito en el sentido estricto de la palabra, pero esa falta de belleza estética es una trampa que encierra una de las localidades más interesantes, no sólo de España, me atrevería a decir que de Europa. (Tened presente en todo este artículo la población de Morille).
¿Pero qué hace interesante a esta minúscula localidad? ¿Qué sucesos ocurren en sus calles para que valga la pena ir a mediados de julio, año tras año?
La respuesta es sencilla, sus gentes, sus habitantes. Los morillejos no son de este mundo, es muy posible que una nave espacial averiada aterrizara de urgencia en alguna parte del campo y al no poder regresar a su planeta abducieran a los antiguos habitantes, y a través de vainas y mutaciones replicaran a cada uno de ellos, guardando los cuerpos debajo de sus camas, que me atrevo a decir es donde se encuentran los humanos que un día poblaron esa tierra.
El capitán de la nave espacial, enseguida tomó el mando del pueblo y se hizo, como no podía ser de otra manera, del cuerpo del alcalde Manuel Ambrosio (nótese que no ha envejecido en los últimos doce años, salvo la pérdida de la coleta para disimular), y junto a un grupo de leales colaboradores se pusieron manos a la obra, y comenzaron a desarrollar uno de los eventos culturales más auténticos, genuinos, directos y naturales del panorama artístico de la península. El PAN.
Una serie de personajes ilustres, que aportan con su ejemplar dedicación lo mejor de si mismos al pueblo, pululan en un ambiente de poesía, arte y creatividad que se produce gracias a la dirección del alcalde y la voluntad de los participantes.
En Morille hay muchas cosas que no hay en otras partes.
Un cementerio del Arte, en donde los artistas crean sus obras y las entierran bajo su lápida. Fernando Arrabal, Vicente del Bosque, Germán Coppini o el V virrey de Sicilia, han dejado su huella en lo que hoy es un cementerio consolidado.
Un Anfiteatro que se usa como Poetódromo, en donde el pueblo acude a recitar sus poesías.
Un albergue municipal para peregrinos, que acoge a todos los que realizan el camino de la plata o se dirigen a alguna parte.
Una Tenada (cobertizo), en donde se celebran los actos culturales o de cualquier otra índole.
Un centro cultural llamado CEVMO, que se ha convertido en el centro y promoción de estudios sobre la Vía de la Plata y del viaje.
Un Museo del comercio y la industria, dirigido por Jorge San Román y encargado de honrar la memoria de su padre el insigne Jaime San Román.
La asociación cultural el Zurguén que se ocupa de promover, fomentar y desarrollar la cultura en Morille.
Un coro municipal.
Un grupo de teatro.
Un consultorio médico.
Un servicio de megafonía para anunciar acontecimientos importantes.
Un centro de servicios sociales.
Este año con la celebración del PAN número XII, se han confirmado mis sospechas, y la verdadera naturaleza extraterrestre del alcalde ha salido a flote no lo han podido evitar y se han descubierto.

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Ya decía yo que esto no era normal.

De padres gatos…hijos michinos.

Cristina Fernández de Kirchner, que se traslada a diario en helicóptero a la casa rosada, admiradora de Napoleón, que detesta al movimiento feminista, coleccionista de zapatos y bolsos, y obsesionada por las joyas, aconseja comer carne de cerdo para mejorar la actividad sexual y está llevando a los argentinos a la quiebra. Ha llegado a prohibir la entrada en el país de libros y revistas o cualquier publicación del extranjero, con el pretexto vano de ser fabricados con alto contenido en plomo.
Dilma Rousseff, que se caracteriza por ser una persona austera y de hábitos saludables, se acercó a la coronación del Papa Francisco y reservó 52 habitaciones en un hotel de lujo he hizo uso de 17 coches oficiales, amén de la desastrosa inversión en el mundial de fútbol o en los juegos olímpicos, o la presa eléctrica más grande del mundo que destruirá gran parte de la biodiversidad humana, animal y vegetal del amazonas.
A Nicolás Maduro se le ha aparecido un par de veces el ínclito Hugo Chavez, la primera fue en forma de pajarito que le habló y le transmitió un mensaje muy claro del difunto y la segunda en la pared rocosa de una excavación.
Evo Morales, que tiene comprado a los sindicatos que le apoyan, con toda clase de prebendas, y que invierte recursos en una fuerza naval en un país que no tiene litoral, acaba de declarar en un acto público en Cochabamba que él se sanaba tomando orín porque se lo decía el médico-curandero de turno, y lo que es peor que hay que combinar la medicina tradicional y la científica.
Daniel Ortega, el gran rapiñador de Nicaragua se ha apropiado de millones de dólares en terrenos y empresas, y a su mujer, a quien no le gusta repetir vestido en sus apariciones públicas, se le ha contabilizado 400 modelitos en los últimos tres años. Amén de los deportivos y la vida disipada que protagonizan sus hijos y familiares más queridos.
Que España es un desastre, es más que evidente. Que la culpa es de los españoles, también. El otro día asistimos a las declaraciones de Ignacio Cosidó, director general de la policía nacional, en las que nos decía que había unos mil casos abiertos por corrupción, y dado que solo se investiga el 5%, andaríamos sin temor a equivocarnos mucho en unos 20.000 casos reales. Trenes de alta velocidad que no utiliza nadie, aeropuertos sin aviones, carreteras sin automóviles y un largo etcétera nos identifica en Bruselas como el país campeón de los campeones de la corruptela. En España puede que no tengamos mandatarios a quien se les aparezca un pajarito o que beban orina para mejorar la salud, sin embargo tenemos algo tan malo como es la falta de talento, la corrupción y las ganas de medrar a costa del erario público sin importar nada el ciudadano y el bien común.
Todo tiene una explicación, España es la madre patria y ya se sabe, de padres gatos hijos michinos.