Las tres gracias, el toro de la Vega y Stephen Hawking

Ya he dicho varias veces que mi capacidad de sorpresa en lo referente al ser humano está saturada y que puedo llegar a creerme cualquier cosa con solo susurrármelo al oído, sin verlo con mis propios ojos o tocarlo con mis propias manos y sin que me tiemble ni un párpado. Parece ser que hay una chiquilla allende los mares que se ha implantado un seno, (no sería noticia si solo tuviera uno, pero es que tenía dos) y ahora tiene tres. No me voy a parar a pensar en la salud mental de esta señorita, ya que siempre he defendido la libertad en lo que a uno se refiere, en tanto en cuanto no afecte a los demás y no sea perjudicial para la propia persona. Está claro que hay gente para todo, sin ir más lejos en Tailandia se celebra el Thaipusam un festival Hindú donde sus feligreses rezan y cuando sus oraciones son contestadas se perforan el cuerpo con ganchos y varillas de todos los tamaños y formas con las que arrastran durante cuatro kilómetros una estructura llamada Kavadi a modo de ofrenda para demostrar ni se sabe qué a quién. Una vez que uno ve esto, lo de las tres tetas parece de risa. Además ahora los implantes igual que se ponen se pueden quitar, y siempre habrá alguien a quien le guste. Podríamos decir que el mundo está loco y que esas cosas solo pasan en el extranjero, pero aquí matamos a lanzazos a un pobre toro, o le ponemos medallas a la virgen, que seguramente sean cosas de extrañar para el forastero. El otro día me han dicho que  Stephen Hawking está así porque Dios le ha castigado, y me lo ha dicho alguien que va a sumergir varias veces bajo el agua a su hijo recién nacido porque ese mismo Dios se lo pide. En fin seguro que es más fácil que la señorita de las tres gracias se quite una de ellas que dejen de poner medallas a la madre de Dios, lancear a un pobre toro, arrastrar un Kavadi o enseñarle creacionismo a Hawking. Por cierto, al cirujano del implante, ya le vale.

El 10% del cerebro. Los Chemtrails y Elvis.

Ahora les ha dado por decir que solo utilizamos el 10% de nuestro cerebro. Y no podría estar más de acuerdo con esta conclusión, aún diría más, algunos no llegan ni a ese pobre 10%. Existen encuestas en universidades de Físicas que nos revelan que un porcentaje de estudiantes no cree que los americanos hayan llegado a la luna, que ha sido una especie de conspiración para engañarnos a todos, lo que quiere decir que uno puede entrar en un estado conspiranoico a pesar de tener cierto cociente intelectual. Sin ir más lejos los famosos dibujos en campos de trigo han vertido ríos de tinta, e influyentes matemáticos y físicos han desarrollado teorías a cerca de su formación y su origen extraterrestre. Y a pesar de que quienes los realizan han confesado su autoría, todavía hay mucha gente que se niega a admitir la evidencia y siguen comprando y consumiendo toda la literatura barata y charlatanería de quien saca  provecho de la ignorancia.

Nada nuevo sobre la tierra, la ignorancia siempre ha sido un buen cebo para que los más listos puedan vivir de los que no lo son tanto. Sucede en política, sucede en economía y sucede en religión. Y esto no hay quien lo pare. El mecanismo es el mismo lo único que cambia es la sofisticación del problema.

Por ejemplo, ahora esta muy en boga los famosos “chemtrails”, esas estelas que dejan los aviones en las alturas y que algún listo enseguida ha dicho que nos están fumigando, o envenenando o alzheimerzando, en una clase de conspiración que no se sabe muy bien quien la realiza ni con que objetivos (en todo caso no parece que funcione). Y ya hay pruebas fotográficas, pero lo que no hay son víctimas. No creo que la idiotización del personal la atribuyan a los “chemtrails”, para eso ya está la televisión o el fútbol.

En California existe una asociación llamada “Flat Earth Society” o lo que viene a ser “Sociedad de la tierra plana” donde sus miembros orgullosos se publicitan en una página web con nombres y apellidos.

El ser humano es especialista en buscar causas y luchar hasta morir por ellas aunque sean una bazofia intragable. Es triste que algunos, además de utilizar solo el 10% del potencial del cerebro, lo empleen en chorradas.

Por cierto, se me olvidaba, Elvis vive. Y no me lo invento, le han visto.