Pablo Iglesias y la zafra de los 10 millones

Yo he vivido en un país comunista. Pero he vivido como un capitalista, y eso no vale, es trampa. Sin embargo he visto como vivía el pueblo y tuve la oportunidad de conocer el sistema bastante a fondo. Los avatares de la vida pusieron en mi camino a gente excepcional que me abrió los ojos y me mostró una sociedad rendida y agotada, con pocas posibilidades de escapar de la trampa en la que habían caído porque ellos mismos la habían puesto.

En 1970, Fidel Castro propuso una zafra ( una cosecha) de 10 millones de toneladas de azúcar. El ministro de turno dijo que eso era imposible, y le retiraron, asumiendo el cargo el propio Fidel, quien expresó su disposición a dimitir si el objetivo no se cumplía.

El pueblo entero, incluido el numeroso ejército, se dedicó a que el comandante no fallara en sus predicciones y deseos, y se organizaron divisiones que comenzaron a talar y preparar los terrenos para tamaña salvajada, con el logístico propósito de que detrás de la destrucción de la flora (y en consecuencia la fauna) de la Isla, desde Santiago a Pinar del río, las brigadas de plantadores fueran conformando lo que sería un triunfo más de la revolución.

Por desgracia, los que iban talando hicieron muy bien su trabajo, sin embargo los que iban plantando no pudieron con ello.(Es más fácil destruir que construir) y ese año se consiguió apenas 8 millones de toneladas .

Fidel, basándose en que lo prometido es deuda, se acercó al ICR (la tele) y allí compungido reconoció su derrota y cumpliendo su palabra intentó dimitir. Enseguida, sus acólitos y seguidores le “obligaron” a renunciar a la renuncia, y Fidel “aliviado” volvió a recoger el timón de Cuba, fueron lo diez peores minutos de la vida política del comandante.

Ahora, Pablo Iglesias, dice que si no gana “puede que se vaya”, el “puede”, no sé porqué me ha recordado a Fidel. En fin cosas del inconsciente, que a veces te juega malas pasadas. O no.

El Mal, el Perdón, el Recuerdo y el Bien

     El diablo es un concepto religioso, un personaje que encarna unos valores negativos de los que hay que alejarse. Al diablo no lo he visto nunca, pero al mal sí. El mal es hacer daño sin obtener nada a cambio, salvo el placer de ver sufrir a los demás. Ese es el mal en estado puro. Si alguna vez os encontráis con alguna persona que podáis identificarla con el mal en estado puro, os aconsejo que huyáis, y si no podéis huir preparaos para una dura batalla por la que, aunque ganéis, saldréis gravemente heridos.

     Creo que es un concepto atribuible exclusivamente a los humanos, aunque desconozco si algún animal de orden superior lo practica, mi intuición me dice que el grado de sofisticación con que el ser humano lo realiza, es probable que nadie más lo haga. Tiene tanta fuerza, y es tan inmediato que enseguida lo reconoces.

     Yo me he topado con el mal en estado puro, y he sufrido lo indecible, fue en el pasado y ya la batalla terminó. Sobrevivir a un enfrentamiento con el mal a todo o nada, curte mucho, y para evitar que no siembre su semilla dentro de ti, has de ser fuerte y no perder la confianza en las personas, de lo contrario te habrá derrotado. El perdón es la victoria total, y el recuerdo la cicatriz que evitará nuevos sufrimientos.

     Perdonar es muy difícil, pero vale la pena si es un acto verdadero. Si eres capaz de perdonar la liberación hará de ti una persona mejor, más libre.

     Ahora bien, la culpabilidad la maneja la conciencia y a esta le guía la interpretación personal de los hechos, y puedes encontrarte pidiendo perdón por algo que solamente ves tú, en este caso la redención solo puede llegar de ti mismo.

     Si alguien te pide perdón por un mal que nunca hizo, y que solo lo sintió en su interior, esa persona es un ángel, en el más estricto sentido de la palabra (sin ñoñerías religiosas), y sus muchas cicatrices en forma de recuerdos no la impiden confiar una y otra vez en los demás ya que solo busca la reconciliación propia y ajena. A ese tipo de personas hay que cuidar e impedir que se alejen demasiado de ti puesto que son la representación fehaciente de que el bien existe.

¿Qué fue de Urdangarín? ¿Y de Gürtel? ¿Y de Pujol y Mas? ¿Y de…?

Ahora toca el ébola, un tema que se ha convertido en un problema fundamental en nuestra sociedad (ya van 11 los muertos por legionella en nuestra querida Cataluña y no sé cómo se llamaban las víctimas). Esta enfermedad vende mucho, lo que ocurre es que para vender hay que alarmar, y parece que al personal le tiemblan las piernas con solo pensar en la posibilidad de morir a causa del temido virus. Pero nadie piensa en morir cuando coge el coche (tres personas mueren al día por usar el automóvil) o cuando está en casa o ejerciendo alguna actividad de ocio (dieciséis personas mueren al día en accidentes domésticos, de los cuales 800 son niños). Tampoco dejas de trabajar porque tres personas mueran todos los días en el tajo. Ahora llega la gripe a España y unos 3.000 ciudadanos entregarán la cuchara o bien directamente o por complicaciones atribuidas a ella.

   Ahora bien, que suceda esto en los diferentes ámbitos que se desarrolla la actividad humana no quiere decir que no haya que tomar precauciones. Pero focalizar la atención exclusivamente en un problema hace que este adquiera dimensiones épicas que no le corresponden y de eso los responsables son los medios de comunicación.

Haría falta saber cuan influidos están lo medios de comunicación en España por el poder político y financiero, y como se deciden los titulares de los periódicos o las cabeceras de los programas informativos (todos coinciden).

    De momento los innumerables casos de corrupción española de esta telenovela que estamos viviendo, que bien podría titularse “Pasión de malhechores” ha quedado en segundo plano, y los Urdangarines, Pujoles, Mases, Gürteles y Eres andaluces, se van diluyendo como azúcar en aguardiente.

Por cierto, Gaza, Siria y Ucrania ya no existen, hasta que alguien diga lo contrario.

Excalibur, que no se nos vaya la olla.

Yo no me quiero morir, al menos por ahora. Pero cuando llegue el momento le pido a Dios, o a los dioses, o a Buda,o a la Fuerza, o a la genética, que me otorgue el preciado don de una muerte fulminante (a lo Botín).

Por desear también desearía una vida a lo Botín, pero eso creo que ya está muy lejos de conseguirse.

Yo tuve un perro, un amigo fiel, leal, cariñoso, inteligente, amable y querido por la comunidad en general, cuya muerte afectó a toda la familia. Me gustan los perros, soy defensor de los animales, y creo que habría que establecer en la ONU, una declaración de derechos universales de los animales, al menos de los que tienen sistema nervioso límbico.

Decir que el sacrificio de Excalibur ha sido un despropósito y que habría que sacrificar a quien lo hizo, es propio de gente que no ha reflexionado a cerca del problema y ha antepuesto sus sentimientos (honrosos) animalistas en un afán de enarbolar una bandera en la menor de las ocasiones. Desglosemos los argumentos:

1º Los perros se comportan ante ciertas enfermedades como vectores, es decir, son portadores pero no tienen síntomas. De lo que se deduce que no se puede poner en cuarentena a un perro, tendría que estar toda la vida encerrado.

2º No se le puede hacer la prueba del ébola a un perro, porque dicha prueba no existe.

3º Aunque existe la posibilidad de trabajar con un laboratorio de nivel 3+ para animales como el de CISA-INIA, el perro podría no dar ningún resultado por ser solo portador (ver argumento 1º)

3º Algunos, en aras de su salvación, han propuesto utilizar a Excalibur para poder estudiar el ébola, (si fuera mi perro, yo no lo permitiría, ya que no deseo para mis seres queridos lo que no deseo para mi). Si quieren estudiar el ébola en animales que lo inoculen en una rata y no en mi perro.

4º La única opción que queda y la más razonable es sacrificar a mi perro con gran dolor de mi corazón, y recordar los buenos momentos y la buena vida que se dio junto a mi. Y agradecerle a la ciencia una muerte fulminante.

Que no se nos vaya la olla.

Podemos, Ganemos y no nos preocupemos.

     Tengo un amigo que cuando le dicen “no te preocupes” le entra tal desasosiego por el cuerpo, que la inquietud el recelo y la angustia se apoderan  de él, y  es en ese mismo momento en el que se empieza a preocupar.

     Lo de las tarjetas de Caja Madrid es una más de las miles de tropelías a las que desgraciadamente nos tienen acostumbrados nuestros políticos-financieros. Algunos se han apresurado a dimitir de sus apoltronados cargos, otros han hecho un amago de devolver algo del dinero robado (no tiene otro nombre) y los más están mirando a otro lado silbando como si la cosa no fuera con ellos.

      El PSOE, con su nuevo adalid Pedro Sánchez, ha pedido perdón por los 15 militantes que han expoliado a la Caja y por ende a los empobrecidos españoles. Una reacción normal en un partido que está tocado en su línea de flotación y que posiblemente en las próximas elecciones no llegue ni a los desastrosos 110 diputados de Rubalcaba. Esto del perdón es muy católico, a pesar de que el bueno de Pedro ha estudiado en el Instituto Ramiro de Maeztu.

     IU, con el ínclito Llamazares, está “desolado” ya que al parecer su muchachote Moral Santín ( no hace honor a ninguno de sus dos apellidos) ha trincado la nada despreciable cantidad de 454.000€, lo voy a decir en pesetas para que os ubiquéis, setenta y cinco millones quinientas treinta y nueve mil doscientas cuarenta y cuatro pesetas. Y estar desolado ya sabéis que es sinónimo de afligido, descorazonado, atormentado, apenado, entristecido. Sin contar otros tres militantes que se apropiaron de otros 381.900€.

Los sindicatos comprados (CC.OO 796.400€ y UGT 365.500€) y la patronal con 128.800 €.

Con el PP, la calculadora ha comenzado a echar humo y he decidido no poner en riesgo mi escritorio.

El presidente de España (no recuerdo como se llama) ni está ni se le espera que decía Sabino Fernández. Y algunos dirigentes han declarado que no saben lo que van a hacer con los 28 ladrones, caraduras y mangarranas del PP.

Mientras tanto Podemos y Ganemos frotándose las manos, a ellos no les ha dado tiempo a trincar nada, todavía no están cerca de la caja, así que la presunción de inocencia juega a su favor.

Puede que el PP tenga dudas, y no sepa como actuar ante este caso, pero lo que yo pienso es que los españoles cada vez tenemos menos (dudas, dinero y aguante)  y la política tal como la entendíamos hasta ahora no la va  reconocer ni su madre.

Todos esos que se pensaban que iban a ser políticos toda la vida, que vayan haciendo las maletas. Al final se mirarán la cara los unos a los otros preguntándose ¿Cómo ha podido pasar?

En fin “no nos preocupemos”