Excalibur, que no se nos vaya la olla.

Yo no me quiero morir, al menos por ahora. Pero cuando llegue el momento le pido a Dios, o a los dioses, o a Buda,o a la Fuerza, o a la genética, que me otorgue el preciado don de una muerte fulminante (a lo Botín).

Por desear también desearía una vida a lo Botín, pero eso creo que ya está muy lejos de conseguirse.

Yo tuve un perro, un amigo fiel, leal, cariñoso, inteligente, amable y querido por la comunidad en general, cuya muerte afectó a toda la familia. Me gustan los perros, soy defensor de los animales, y creo que habría que establecer en la ONU, una declaración de derechos universales de los animales, al menos de los que tienen sistema nervioso límbico.

Decir que el sacrificio de Excalibur ha sido un despropósito y que habría que sacrificar a quien lo hizo, es propio de gente que no ha reflexionado a cerca del problema y ha antepuesto sus sentimientos (honrosos) animalistas en un afán de enarbolar una bandera en la menor de las ocasiones. Desglosemos los argumentos:

1º Los perros se comportan ante ciertas enfermedades como vectores, es decir, son portadores pero no tienen síntomas. De lo que se deduce que no se puede poner en cuarentena a un perro, tendría que estar toda la vida encerrado.

2º No se le puede hacer la prueba del ébola a un perro, porque dicha prueba no existe.

3º Aunque existe la posibilidad de trabajar con un laboratorio de nivel 3+ para animales como el de CISA-INIA, el perro podría no dar ningún resultado por ser solo portador (ver argumento 1º)

3º Algunos, en aras de su salvación, han propuesto utilizar a Excalibur para poder estudiar el ébola, (si fuera mi perro, yo no lo permitiría, ya que no deseo para mis seres queridos lo que no deseo para mi). Si quieren estudiar el ébola en animales que lo inoculen en una rata y no en mi perro.

4º La única opción que queda y la más razonable es sacrificar a mi perro con gran dolor de mi corazón, y recordar los buenos momentos y la buena vida que se dio junto a mi. Y agradecerle a la ciencia una muerte fulminante.

Que no se nos vaya la olla.

Un pensamiento en “Excalibur, que no se nos vaya la olla.

  1. Pues no lo había contemplado así. Yo era defensora de aislar al perro y observarle hasta descartar la posible infección. No hacer nada, tampoco, porque me pongo en el caso de ser su vecina y tener hijos jugueteando con el perro, sabiendo que puede ser portador..y me dá un mal detras de otro.. Ahora, si aún asilándole, como comentas, no hubiera forma de saberlo, habría que ir a lo cabal, sacrificándole por el bien de la mayoría, y, por supuesto, sin sufrimiento. Gracias por la información,Nachete.

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