Nostromo y el exorcista

  Que este Papa apunta maneras es más que evidente. La iglesia Católica no se ha distinguido a lo largo de la historia por su transparencia (ni la Iglesia ni nadie), muy al contrario los negocios que se cocinaban en el Vaticano siempre se quedaban en el Vaticano. Otro asunto es saber porqué el Papa da la impresión de que está poniendo algo de orden entre sus huestes, tal vez empujado por los tiempos modernos, la información sin control, el avance de la tecnología, la carencia de vocación, la pederastia o, en último término, por un verdadero sentimiento cristiano que le impone volver a los orígenes (ahora vengo voy al baño a reirme).

     Todas las medidas que ha tomado o está tomando el Santo Padre, han sido alabadas de una manera u otra por la mayoría de la gente, ahora bien, un grano no hace granero. Y al igual que el tapiz de Penélope, lo que teje de día vienen otros y lo destejen por la noche.

     En los últimos diez años, 884 curas han sido destituidos, a regañadientes, por ser pederastas. En España el caso del clan de los Romanones ha puesto la guinda al pastel, ya no por el asunto en si, sino por la reacción del Obispo de Granada. ¿De que sirve un Papa que, sin entrar en muchos detalles, parece tener cierta cordura o al menos don de mando si sus oficiales piensan todo lo contrario?

     El secretismo y la oscuridad que en un principio se creía que eran necesarios para salvaguardar las instituciones tanto políticas como religiosas se han convertido en armas de doble filo ya que ahora nada puede permanecer en secreto. El Papa se ha dado cuenta de que para controlar a un monstruo con tantas cabezas como es la Santa Madre Iglesia, la mejor herramienta  es la transparencia y la justicia ordinaria.

     Pero no nos engañemos, unos cuantos gestos no significan nada, y sólo hay que ver el último caso de exorcismo realizado a una pobre menor, por el que un cura experto en demonología intentó desalojar en trece ocasiones el espíritu maligno que ocupaba el cuerpo de la pobre niña. Si tenéis ocasión de ver la cara del exorcista, un tal Jesús Hernández Sahagún podréis observar la bondad que emana de su rostro, llegando a parecer el hermano bueno de San Alpinio de Castelsarrazín. José Antonio Fortea, un sacerdote de Alcalá de Henares, experto en demonios, ha salido en su defensa tildando al curilla de “hombre humilde que nunca hace nada raro, y que solo ha pretendido ayudar”. Si un rito de exorcismo no es “nada raro” entonces que baje Dios y lo vea, o Buda, o Alá o la fuerza del caballero Jedi.

(leer con ruido de impresora matricial)

Año 2094,

La nave de carga Nostromo con siete pasajeros informa:

     Madre se ocupa de todo.

     Tripulación suspendida con soporte vital.

     Madre ha recibido señal de socorro.

     Madre decide despertar a la tripulación.

     Madre dice no os preocupéis, tenemos un exorcista.

     Problema resuelto. Dormid tranquilos.