El innombrable de Lufthansa

Las desgracias no se anuncian, se presentan sin avisar, cuando menos te lo esperas, un martes por la tarde a las tres y veinte. Casi siempre que he esperado que ocurriera algo terrible en mi vida, no ha sucedido nada de lo que pensaba y todo se ha diluido, como un azucarillo en agua. Sin embargo cuando todo va bien, piensas que el mundo es maravilloso, hace sol, has comido bien, has dormido bien, te van bien los negocios y el futuro parece que está asegurado en todos los niveles, ¡Zas en toda la boca! Todos tenemos amigos que gritan, y alardean de lo que harían en una situación de peligro.”…A ese yo le cortaba los h…” “…Un par de hostias y le quitaba la tontería…” “…Me lo cargo, seguro”. Luego con el paso del tiempo ves que ladran mucho y muerden poco, lloran viendo Pretty Woman o recogen un gatito hambriento en la calle. Sin embargo, hay otros amigos más callados, disciplinados, limpios, con creencias firmes, sociales, sin elevar el tono al hablar, que no dudarían un solo momento en apretar el botón rojo de misiles nucleares si tuvieran la oportunidad. ¿Qué sucede en el cerebro de esas personas?.

Tengo un amigo piloto de avión que me comenta que la mayoría de los aviones tienen la capacidad tecnológica para despegar y aterrizar solos, y me advierte que si alguna vez voy en avión y al aterrizar noto como un bamboleo y rebote en la pista, es porque el piloto se aburría y decidió aterrizar él y no dejar el trabajo al ordenador que lo hubiera realizado más finamente.

El tren Alvia tras el fallo de un individuo dejó 79 muertos y 140 heridos con secuelas graves. El avión que viajaba a Dusseldorf 150 muertos por culpa de un cable pelado en el cerebro de una persona. Parece que hay tecnología que es mejor que no la controle un humano, que solo la supervise  y en compañía de otros. Puede que sea hora de dejar trabajar a las máquinas, estas no tienen sentimientos, no se deprimen y no hablan por teléfono.

De pronto que recibas una llamada o viendo la televisión te enteres de que alguien muy querido por ti ha muerto en un accidente debe de ser terrible. Un zumbido en los oídos y una sensación de irrealidad puede que te embargue, produciendo un efecto de incredulidad que solo el tiempo te dejará asimilarlo. ¿Qué puede ser peor que eso? parece que no hay nada que pueda empeorar esa situación, pues sí lo hay, que te digan que el accidente ha sido provocado por la voluntad de un descerebrado.

Estoy seguro de que nos acercamos hacia un mundo en el que el ser humano cada vez va tener menos participación en actividades que involucren la vida de los demás. Los automóviles se conducirán solos, los trenes, barcos y aviones también. Los protocolos de seguridad que se van a desarrollar en el futuro tendrán mucho que ver con la encriptación de información, el antipirateo y sobre todo la toma de decisiones en base a estadísticas y datos obtenidos mediante desarrollo tecnológico.

De todos modos creo que accidentes siempre habrá, pero en el futuro si una máquina falla no será porque ella haya decidido fallar, en todo caso será porque detrás esté un humano haciendo la puñeta, y eso es lo que hay que poner difícil.

El innombrable copiloto de Lufthansa parece que quería ser recordado por todos, así que lo mejor es olvidar su nombre, borrar su rostro y referirnos a él con un número o una palabra que le destierre de nuestra memoria. Y a quién le toque, solo invocar el recuerdo de quienes perdieron la vida en contra de su voluntad.

El Ratio Studiorum, cambiar el mundo con la educación

Sin animo de ofender a nadie (o sí).

Como en el imaginario colectivo tenemos a Stephen Hawkings como uno de los intelectos más desarrollados de la humanidad presente, parece que estamos obligados a asumir que cualquiera que sea físico y esté sentado en una silla de ruedas posea las mismas cualidades que el inglés. Circulan propuestas para cambiar la casta política de mangarranas por otra que ya huele a chamusquina. Ya Pablo Echenique en su momento me dejó perplejo al manifestar que no se oponía a los transgénicos pero que votaría en contra de ellos en el parlamento europeo porque la gente de podemos cree que son y serán, una amenaza para la salud humana. Que esto lo diga cualquier seguidor del pensamiento mágico de esos que se oponen a todo, de los que creen que las vacunas son malas o que los aviones nos fumigan por la noche con extraños propósitos, vale. Pero que todo un físico deje de lado las certezas que tanto esfuerzo le han costado conseguir, aunque lleve el último modelo de silla de Hawkings, y afirme tal cosa solo para contentar a la gente “poco instruida” hace que mis intestinos se reaviven como si hubiera recibido una carta de hacienda.

Tampoco hay que ser tan duros y tener en consideración que un fallo lo puede tener cualquiera, además al chaval se le ve con buenos modales, y a cualquiera que se pase el día hablando le llega el momento de cagarla. Así que lo dejé pasar.

Pero hete aquí, que si en la parte que tiene de físico Don Pablo dejaba mucho que desear, al ser incapaz de convencer a sus correligionarios de que los transgénicos no son lo que ellos creen, en la de político ya ni te cuento. La última ocurrencia es decir que, el haber medios de comunicación privados es un atentado contra la libertad de expresión y que lo mejor sería que un organismo independiente pusiera nota a los medios informativos. Para mear y no echar ni gota.

En 1599, los jesuitas desarrollaron el Ratio Studiorum, o lo que es lo mismo un Plan oficial de estudios, y cien años después habían conseguido establecer 444 escuelas, lo que causó un impacto cultural sin precedentes en la historia y sin duda contribuyó a un profundo cambio social hacia el bienestar común.

Creo que cambiar de collar a los perros no es un sistema que solucione nuestros problemas. Sin embargo cambiar la educación de los ciudadanos puede que sea el camino adecuado y eso los Jesuitas lo sabían muy bien. Y no se han olvidado.

Los jesuitas, de nuevo, han lanzado el plan Horizonte 2020, eliminan las clases y los exámenes y los sustituyen por el trabajo en equipo mediante la realización de proyectos conjuntos. Adiós al memorismo y hola a la colaboración. El mundo que nos rodea necesita colaboración, la sociedad que debemos construir se ha de basar en la solidaridad y la unión de las mentes para poder progresar en lo que ya es un nuevo nivel de conocimiento.

Los partidos tradicionales y los nuevos, no se dan cuenta de que el cambio ha de ser en las personas, y eso no se consigue más que a través de la educación.

Pablo, tú lo sabes, los transgénicos nos quitarán el hambre y no nos harán nada malo, Pablo la libertad de expresión es individual y privada, no estatal y monopolizada, y sin libertad de expresión no hay libertad, que es la base del bienestar social. Pablo si te pliegas a los postulados de la ignorancia de tus votantes estarás cometiendo un grave error y lo que es peor te estarás traicionando a ti mismo y no cambiaremos nada.

Ahora solo falta el valor de un gobierno laico para seguir los pasos de los Jesuitas, sin la liturgia religiosa y la dictadura de la ignorancia.