Los suizos y la carne de perro.

Siempre que nuestros políticos quieren poner como un ejemplo a seguir, un dechado de virtudes, en contraposición a lo nuestro, echan mano de los países nórdicos o centro europeos como Suiza. La guardia personal del papa es suiza, y hasta que llegó el apple watch, los relojes fabricados en Suiza llevaban el marchamo de calidad extrema lo cual era extrapolado a su sociedad.

En China, en la localidad de Yulin se celebra, cuando acontece el solsticio de verano, un festival de la carne de perro, que escandaliza a cualquier europeo de pro, incluso a los que apoyan la fiesta nacional española. Los asistentes a dicho festival se ponen hasta las patas de perro cocinado en sus más variadas recetas. Los animales son descuartizados en la vía publica ante la admirada visión de los participantes, en lo que a mi entender es un acto que raya lo salvaje (cosas de la moral).

Claro está que, toda la espiritualidad aparente que reina en el planeta, donde numerosas religiones se pelean por ser las auténticas depositarias de la verdad en lo referente a Dios y su entorno, que predican el amor hacia el prójimo, se les llena la boca con palabras como justicia, igualdad, fraternidad, no agresión a los inocentes, pecado, paraíso. Todas han pasado por alto una evidencia tan clara que no sé cómo van a compaginar, en un futuro inmediato, sus dogmas con la carencia de, ya no digo amor, sino de respeto hacia otros seres que conviven con nosotros en este planeta, los animales. Porque no es que no cuenten para nada en nuestras leyes, o que no tengamos ningún reparo en invadir sus hábitats y destruir sus colonias naturales, con el pretexto bíblico de que somos los reyes de la creación, es que nos los comemos, a todos. Sacrificamos 50.000 millones de vidas al año. En la nueva lista de pecados que la iglesia ha redactado, no hay ni una sola referencia a los animales. Podría haber uno que dijera “no matarás a un gorila de lomo plateado ni te lo comerás” o “no le meterás un electrodo por el culo a un bonobo ni lo torturarás”. Pero es que también, la declaración de los derechos humanos, documento adoptado por las Naciones Unidas en 1948, es solo para los humanos, y los demás no cuentan.

    A nadie en Europa se le ocurre comerse un perro. Es un animal inteligente, afectivo, que ha salvado numerosas vidas, que tiene en su honor erigidos monumentos y placas conmemorativas, estatuas en bronce y tumbas gloriosas con mármoles de Carrara. Ríos de lágrimas han corrido por las mejillas de hombres y mujeres debido a la desaparición de un gran amigo o amiga canina. Sin embargo, en China, Indonesia, Filipinas, México, África y el Ártico, es un plato habitual. ¿Quién dice que en Europa no se come perro? En Suiza, en los cantones rurales de Appenzell y St. Gallen, les hacen salchichas, y su carne es ingerida después de ser secada al sol. ¡Los suizos!

Por cierto, las mujeres en Suiza no pudieron votar hasta el año 1971. Y del dinero de los bancos suizos mejor ni hablar.

Al final mi güela tenía razón, “en todos los sitios cuecen habas”

Ortografía

El veneficio leído en el grimorio convirtió al gato del barón en chihuahua. Abitó con fuerza los cabos antes de bajar a tierra desde la corbeta.  Debajo del haya estaba el aya, el calor era sofocante, en su mano izquierda sostenía una bacía vacía y en su mano derecha un abano que no paraba de agitar, su vello era bello. El mal estudiante no ve que la be no es vocal sino consonante. Apoyado en su cayado iba callado el poeta, se encontró con la vieja aya bajo el haya y preguntó ¿ qué hay ahí junto a la bacía? Es que no veis que es un bate de color beis, le dijo al vate. Por cierto, el chihuahua era bidente. No sé de dónde vienes pero te diré que todos mis bienes son el bate, el abano y la bacía. ¿Qué haces con una perra de dos dientes? No es  hembra sino varón, propiedad del barón vidente. ¿El barón también tiene dos dientes? No, adivina el futuro.

El tango de los héroes, cambalache.

¿Quién no conoce a Leo Messi o a Cristiano Ronaldo? Es posible que más de un tercio de la población de este planeta sepa la vida y milagros de los astros del deporte rey. Son los nuevos héroes-soldados de estos modernos ejércitos llamados equipos de fútbol. Como Aquiles y sus mirmidones, capitanean a sus tropas hasta conseguir la victoria y la muchedumbre enardecida les vitorea y defiende en sus vidas como si fueran uno más de sus familias recogiendo sus agravios como propios.

Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.

No preguntes algún dato de nuestra maltrecha nación, ya sea de historia, literatura o arte, que poca gente te dará contestación. Ya no saben de Galdós ni Pereda, y preguntan si Cervantes era un torero, el Greco un banderillero y el cuadrado una rueda.

Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.

Ya palabras como honradez, principios y bien común, desatan a la par sonrisas en dicente y escuchante. ¿Para qué el esfuerzo, el trabajo y la disciplina? si mi vecino vive mejor y no apoquina.

Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue

Ahora es más listo quien roba y defrauda, a quien no da ni golpe se le ensalza, se le llena de medallas, experto en criminología. Medra quién consigue una pensión y está más sano que la diosa Higía.

Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseados

Se hace alarde de la ignorancia y se lleva cual pendón, se tiene a gala no leer y a mucho honor no escribir con las manos por ser cosa de ancianos.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor
Ignorante sabio o chorro
generoso o estafador

Ahora sí, cuando llegas al hospital con el hígado fuera, no sabes el nombre del médico que te opera, ni quién desarrollo la tarea, no oíste hablar de Pasteur, Fleming o la vacuna de la viruela.

Todo es igual
nada es mejor
lo mismo un burro
que un gran profesor

Y estás en sus manos ¿y quién es ahora tu héroe? acaso recuerdas el gol de Maradona, o el cabezazo de Zidane. Solo hay lágrimas de agradecimiento y de golpe comienzas a razonar, te entra la sabiduría que solo el dolor es capaz de proporcionar.

No hay aplazaos
ni escalafón
los inmorales
nos han igualao

Pedir, reprochar y criticar nuevos verbos conjugados. Se ha pasado de un país de católicos a otro de protestantes. Se reclama y se condena, se acusa y se queja, se abuchea, se silba, se pita y patalea. Da lo mismo el después que el antes.

Siglo veinte cambalache
problemático y febril
el que no llora no mama
y el que no afana es un gil

Dónde están mis héroes que los quiero ver.

No pienses más
sentate a un lao
que a nadie importa
si naciste honrao

Escritores en ciernes

Desde hace unos pocos años, han aparecido en nuestra tierra escritores noveles y han publicado, algunos con el respaldo de una editorial y otros con autoedición, numerosas novelas, ensayos y libros de poesía con mayor o menor fortuna en su aceptación popular, lo cual, como diría el rey Campechano I “me llena de orgullo y satisfacción”.

Sería impropio, a la par que soez, dar nombres de quienes su osadía es mayor que su talento y son a estos a quienes aconsejo que acudan a alguno de los talleres de escritura que son impartidos durante todo el año en nuestra ciudad. Asistencia por otro lado que no garantiza el éxito pero donde al menos te indican lo que no se debe de hacer al afrontar una hoja en blanco.

Con esto no quiero que nadie caiga en el desánimo, y que si realmente quieren escribir que lo hagan, pero que sepan que escribir es un oficio que requiere conocimiento, esfuerzo, disciplina y dedicación.

Bastantes de las editoriales que han publicado a estos escritores bisoños no se han dignado a leer las obras que editaban, deducción que obtengo al hojear algunas páginas y localizar faltas de ortografía que harían removerse en su tumba al mismísimo Antonio de Nebrija.

Escribir es razonar, no es coger una pluma y garabatear lo primero que le viene a uno a la cabeza (a no ser que seas discípulo de Hugo Ball). Es una forma poderosa de comunicación. Antes de comenzar a embadurnar un folio hay que tener las ideas claras y saber donde se quiere llegar. No es lo mismo escribir un resumen que una reseña, elaborar una exposición es muy diferente a un texto argumentativo.

Ortografía y Gramática son fundamentales. Un vocabulario rico ayudará a expresar mejor las ideas que quieres transmitir. Por eso es necesario leer antes de escribir y tener un buen diccionario al lado para consultar lo que ignoras. La puntuación es fundamental y la mayoría no le otorga la relevancia que realmente posee. Repasar una y otra vez el texto es una técnica que te ayudará a corregir de una manera acertada. No es lo mismo pensar que decir y escribir. Por último leer el texto en voz alta es “la prueba del algodón”. Evita las repeticiones e intenta ser coherente con las ideas que planteas. En serio, los lectores te lo agradeceremos.