Ortografía

El veneficio leído en el grimorio convirtió al gato del barón en chihuahua. Abitó con fuerza los cabos antes de bajar a tierra desde la corbeta.  Debajo del haya estaba el aya, el calor era sofocante, en su mano izquierda sostenía una bacía vacía y en su mano derecha un abano que no paraba de agitar, su vello era bello. El mal estudiante no ve que la be no es vocal sino consonante. Apoyado en su cayado iba callado el poeta, se encontró con la vieja aya bajo el haya y preguntó ¿ qué hay ahí junto a la bacía? Es que no veis que es un bate de color beis, le dijo al vate. Por cierto, el chihuahua era bidente. No sé de dónde vienes pero te diré que todos mis bienes son el bate, el abano y la bacía. ¿Qué haces con una perra de dos dientes? No es  hembra sino varón, propiedad del barón vidente. ¿El barón también tiene dos dientes? No, adivina el futuro.

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