El comité de defensa de la revolución y los agentes antirrumores de Santander.

En Cuba existe lo que se llama CDR, comités de defensa de la revolución. Se crearon para desempeñar tareas de vigilancia colectiva y detectar cualquier actividad que estuviera en contra del sistema. Los CDR conforman una estructura piramidal, cada cuadra (manzana) tiene su propio CDR con su presidente, los presidentes de los CDR de cada cuadra conforman el CDR del barrio, y estos sucesivamente los de la provincia y el nacional. Aunque los principios fundacionales eran muy loables ( vigilancia nocturna, mantenimiento de edificios, ahorro energético, colaborar con la salud pública y reciclaje) la realidad desembocó en algo bien distinto y los CDR se convirtieron en una maquinaria terrorífica, una clase de receta en la que su principal ingrediente es el chivateo, la denuncia y por último la represión. El mecanismo funciona de la siguiente manera:  Te tiras un pedo, lo oye el vecino, se lo dice al presidente del comité, este lo comunica al de barrio, este al municipal que a su vez va corriendo al provincial que pierde el culo para decírselo al nacional, total que apenas se ha disipado el olor y recibes una llamada en tu casa de parte de Fidel Castro que te dice “compañero, no comas tantos frijoles“.

Parece ser que Santander tendrá su propio embrión de CDR, aquí se va a llamar ( o ya se llama) agentes antirrumores, y estará conformado por ciudadanos libres que velarán para controlar las conductas xenófobas:

“Tras un periodo de formación, diferentes ciudadanos saldrán a la calle para identificar conductas racistas y xenófobas”

El Ayuntamiento de Santander será el encargado de formar a esos agentes especiales dentro de la campaña contra el racismo que comenzará en noviembre y que se desarrollará en varias fases.

Primero, se identificarán y analizarán los principales estereotipos y falsos rumores que puedan circular en la ciudad sobre la inmigración, se recopilará información rigurosa y objetiva que los desmienta y por último, se constituirá una red de ‘agentes antirrumores’ que identifiquen conductas negativas.”

Estoy totalmente perplejo (observad mi comedimiento en la expresión). No sé a quién se le ha podido ocurrir esta idea, no sé de donde viene, si es europea, nacional, autónoma o de barrio. No sé si el que ha discurrido este nuevo mecanismo de control es de derechas o de izquierdas, de centro, de arriba o de abajo. La encuentro tan absurda que no sé si es verdad la noticia (he revisado la fecha del periódico buscando un 28 de diciembre). Tampoco sé que resultados esperan obtener, posiblemente los mismos que obtuvo el mapa del clítoris de Bibiana Aído.

Señores políticos, la xenofobia se combate en la escuela con educación, en casa con ejemplo, y de vez en cuando viajando un poco, no con redes de agentes antirrumores.

Acabaremos gritando “Patria o muerte”. Como dice mi primo, como sigan saliendo tontos vamos a tener que poner gradas.

En fin c´est la vie que dicen los franceses.

http://www.eldiariomontanes.es/santander/201510/20/agentes-antirumores-llegan-santander-20151020155850.html